De Oporto a San Sebastián en dos semanas. Segundo día. Un día en Oporto

Comenzamos el día en el gran Mercado do Bolhao, situado en la Rua Formosa, muy cerquita de la zona de tiendas por la que estuvimos paseando ayer. ¿Y por qué un mercado? quizás diréis. Pues porque a pesar de ser una parada conocida por los turistas, el lugar no ha perdido nada de su esencia portuguesa. Y cuando digo nada, es nada, ya que el espacio se encuentra prácticamente igual que cuando lo construyeron.
Lo primero que os llamará la atención, es el estado de “semirruina” en el que se encuentra, dando una sensación de abandono que para nada se corresponde con su ajetreada vida interior. Puestos de carne, fruta, flores, y por supuesto los míticos vendedores de bacalao, en foto fija desde inicios del siglo XX.
Os recomiendo que os detengáis en uno de sus minúsculas terracitas y os relajéis con un buen aperitivo a base de vinos y quesos de la zona mientras observáis cómo transcurre la mañana en el mercado.

Capela Das Almas
Capela Das Almas

Si habéis llegado en metro (parada Bolhao), ya la habréis visto, pero si no, os recomiendo que una vez fuera, subáis hasta la Rua de Fernandes Tomás esquina con Rua Santa Catarina y os asoméis a laCapela das Almas, una iglesia del siglo XVIII cuyo exterior está enteramente recubierto por cerca de 16.000 de los maravillosos azulejos portuguesescon escenas de la vida de San Francisco de Asís y de Santa Catalina.
Cambiamos radicalmente de tercio y nos damos un paseo hacía el río hasta el inicio de la Rua Nova da Alfãndega (unos 20 minutos), donde cogeremos uno de los pequeños tranvías que nos llevarán por la rivera del Duero hasta su misma desembocadura. Se trata de un medio de transporte en desuso, pero que a los turistas nos viene de lujo para seguir viendo la ciudad mientras descansamos las piernas. El paseo hasta el mar en estos pintorescos vagones os dejará con el alma y el cuerpo preparados para más sorpresas.
Una vez llegamos al final del recorrido, no toca más que pasear disfrutando las espectaculares vistas del atlántico, que se abre ante nosotros. A primera línea de mar, encontraréis algunas terrazas tipo “chill out” en las que poder tomar el sol mientras disfrutáis de vuestra guía, una conversación, el wifi gratuito o vuestros pensamientos con el sonido del mar de fondo!. Os recomiendo el de la Praia dos Ingleses, donde además podréis picar algo de comer a buen precio.

Vista de Oporto desde Vila Nova de Gaia
Vista de Oporto desde Vila Nova de Gaia

Tomamos el mismo tranvía de vuelta y nos adentramos ya en el bullicio turístico de la ribera del río a la altura del puente Luis I. Aquí es donde encontraréis el verdadero meollo de la Oporto más “comercial”. Puestos con gorritos, gafas de sol, pizzerias y cervecerías con comida pseudoportuguesa en un ambiente que ya conoceréis, porque es el mismo de todas las ciudades turísticas, sólo que con el bellísimo marco de la ciudad de Oporto de fondo. Mi recomendación es que vayáis, y que lo atraveséis caminando, básicamente porque si no lo hacéis, es posible que os quedéis con las ganas. Así somos.
Cruzamos entonces a pie al otro lado del famoso puente de dos alturas construido por Théophile Seyrig, socio de Gustave Eiffel, y una vez allí, tomamos el teleférico que nos llevará a la zona donde se encuentran las bodegas del vino de Oporto, Vila Nova de Gaia, que en realidad es una ciudad diferente. Por supuesto, también se puede ir andando, pero si no tenéis miedo a las alturas, el teleférico es mucho más divertido.
En cuanto a las bodegas, tenéis varias para elegir. Nosotros fuimos a las bodegas Ferreira, donde hicimos una visita guiada en la que nos contaron la historia del vino de Oporto mientras paseábamos entre las barricas en las que fermenta. Al final, te suelen ofrecer una degustación de vinos de Oporto y la posibilidad de visitar su pequeño museo en el que conservan diversos objetos relacionados con la historia de las bodegas.
Atravesando de nuevo el puente, cogeremos el pequeño Funicular dos Guindaes, que nos llevará a la parte alta de la ciudad (el recorrido dura apenas dos minutos), donde se encuentra la Sé do Porto, es decir, la Catedral de la ciudad.

Sé do Porto
Sé do Porto

Construida entre los siglos XII y XIII en estilorománico, su bóveda central está sostenida ya por arbotantes, anunciando de esta manera algunos de los elementos constructivos propios del gótico, estilo al que pertenecen la capilla funeraria de João Gordo, y el claustro. El exterior por otra parte, fue muy modificado en época barroca.
Y ya llegamos al final del día. Para la cena os recomiendo O Paparico, un peculiar restaurante con una decoración que no os dejará indiferentes. La comida es tradicional, los postres espectaculares y el precio asequible (entre 20€ y 40€ por persona). Eso sí, cuando lleguéis os encontraréis la mesa llena de entrantes que no habéis pedido, pero que os cobrarán bastante más allá de su valor real. Aquí toca decidir si pasar por el aro o muy educadamente, pedirles que se los lleven por donde los han traído. Es la dura vida del turista, llena de difíciles decisiones!!

Deja un comentario