7 días en Roma. Primer día. Paseo por el centro

Roma
Atardecer en Roma

Antes de empezar, quiero expresar lo difícil que ha sido reducir todo un año de experiencias a una visita de 7 días. Roma es una ciudad prácticamente inabarcable en cuanto a expresiones artísticas se refiere, por lo que me he visto obligada a dejar de lado un gran número de lugares y a sintetizar todo lo posible las descripciones de los lugares en los que me he detenido.
Por otra parte, es cierto aquello de que uno no ve la ciudad en la que vive con los ojos del visitante eventual y Roma era la ciudad en la que yo vivía. Con esto, lo que quiero decir es que durante mi estancia allí, no realicé ni muchísimo menos todas las fotografías que debería haber hecho según lo veo hoy. Además, por aquel entonces todavía no me había aficionado a la fotografía, por lo que la calidad de las imágenes que tomé, tampoco es la que podría haber sido.
Por último, y por una cuestión de comodidad (para mi que así puedo publicar por partes, y para el lector que no tendrá que bajar y bajar hasta las catacumbas cibernéticas de su ordenador), he realizado esta entrada por días.
Pues nada más, espero que la disfrutéis!!

Termini – Piazza Repubblica – Sta Maria della Vittoria – S. Carlo alle Quatro Fontane – S. Andrea al Quirinale – Palazzo y mirador del Quirinale – Fontana di Trevi – Panteón – S. Luigi dei Francesi – Piazza Navona – Piazza Barberini – Via Veneto. Noche: Circolo degli Artisti

Esta primera ruta es una de las más largas de la semana. La he puesto el primer día ya que es el que se suelen tener más energías (a medida que avancen los días éstas van mengüando con tanto paseo).
Comenzamos en Termini, la estación central de transporte público de Roma. Se trata de una de las zonas menos “glamurosas” del centro (en las afueras, estas zonas son mucho más abundantes). Tengo que decir que en todo el tiempo que pasé en Roma, ni yo, ni nadie que conociese, tuvimos ningún tipo de altercado serio, pero si que es verdad que se ven, en zonas como la de Termini, peleas y algún que otro carterista. Resumiendo, mantened los bolsos y las cámaras bien pegaditos al cuerpo si no queréis empezar mal las vacaciones!
Termini, como decía, es, junto con la estación de Tiburtina en el Norte de la ciudad, uno de los principales puntos de entrada y salida de Roma. En ella confluyen las dos únicas líneas de metro de la ciudad, que la atraviesan de parte a parte dibujando una gran X cuyo punto de unión es, como hemos dicho, la estación de Termini.
Construida en 1867 (aunque después ha sufrido numerosas ampliaciones realizadas por diferentes arquitectos), toma el nombre de las termas de Diocleciano que encontraremos al otro lado de la Piazza del Cinquecento y es, con 24 andenes y 170 millones de viajeros al año, una de las principales estaciones de tren de Europa. A ella llegaréis desde el aeropuerto de Fiumicino si tomáis el Leonardo Express (12€ aprox.)
Comenzamos a andar atravesando la Piazza del Cinquencento, dejando a un lado las Termas de Diocleciano. Construidas en el siglo III d.C., todavía conservan en pie estructuras como el natatium, el frigidarium, el tepidarium y el caldarium. Se trata de unas termas muy bien conservadas, pero mi consejo es que si os gustan este tipo de construcciones, os reservéis para las Termas de Caracalla, ya que son, en mi opinión, más interesantes para una visita turística.
Si a la derecha nos quedan las Termas de Diocleciano, a la izquierda tenemos el Palazzo Massimo alle Terme, punto clave de las cuatro sedes en las que se divide el Museo Nazionale di Roma. El Palazzo, alberga algunas de las mejores piezas de escultura griega y romana de la colección nacional. Otro de sus puntos fuertes es la exhibición de la que hoy es considerada como la mejor colección de monedas del mundo. El edificio, construido entre 1883 y 1887 para albergar un colegio jesuita, está inspirado en el estilo de las residencias de los nobles pertenecientes al barroco temprano romano.
En apenas 100 metros nos encontramos con la Piazza della Repubblica, o Piazza della Esedra, nombre por el que era conocida hasta los años cincuenta (y aún hoy, de manera popular). La plaza se halla flanqueada a un lado, por sendos palacios porticados de finales del siglo XIX obra de Gaetano Koch. Entre estos dos edificios, surge el nacimiento de la Via Nazionale, una de las calles comerciales más importantes de la ciudad y ubicación del Palazzo delle Esposizioni, palacio en el que, como su nombre indica, se realizan exposiciones temporales de arte, en su mayor parte contemporáneo (atención, el último miércoles de cada mes, la entrada es gratis para los estudiantes).

Basílica de Santa María degli Angeli
Basílica de Santa María degli Angeli insertada en un lateral de las Termas de Diocleciano

Volviendo a la piazza Repubblica vemos, en el lado opuesto al de la entrada de la Via Nazionale, la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, construida a mediados del siglo XVI aprovechando el aula central (frigidarium) de las Termas de Diocleziano, y su construcción está dedicada a los ángeles y mártires que, según la leyenda, murieron levantando las Termas adyacentes. Miguel Ángel, que por aquel entonces ya trabajaba en la construcción de la nueva basílica de San Pedro en el Vaticano, fue uno de los encargados de la obra, aunque su intervención se limitó finalmente a una restauración casi exclusivamente conservativa de dicha aula central.
En el centro de la Piazza Repubblica, La Fontana delle Naiadi, realizada en 1901 por Mario Rutelli, simboliza el dominio del hombre sobre la naturaleza, representada ésta alegóricamente por las ninfas de los ríos, de los lagos, de los océanos y de las aguas subterráneas. El agua proviene de la fuente del agua Marcia, una de las más famosas de Roma.
Continuamos nuestro camino por el Largo Santa Susanna en dirección a Sta María della Vittoria. Por el camino, nos encontraremos con una de las librerías Feltrinelli, en las que se puede encontrar prácticamente cualquier publicación sobre arte.
Al llegar a la Piazza S. Bernardo,(a apenas 5 min. de la Piazza della Repubblica) y haciendo esquina con la Via XX Settembre, encontramos la Iglesia de Sta Maria della Vittoria.
El nombre, se lo debe a la imagen de una Madonna encontrada entre los restos del castillo de Pilsen, a la cual se le atribuye la victoria de los ejércitos de Fernando II de Absburgo sobre la Praga protestante en 1620.Fue construida entre 1608 y 1620 sobre una capilla precedente de los Carmelitas descalzos dedicada a S. Pablo. La reconstrucción se realiza por encargo del Cardenal Scipione Borghese sobre un proyecto de Carlo Maderno. Interiormente, se trata de unos de los más suntuosos modelos de decoración barroca, por la riqueza de los mármoles, de los estucos y de los frescos.
La principal atracción turística de esta iglesia es la capilla Cornaro, obra de Bernini y continente de la escultura barroca que representa el éxtasis de Sta Teresa de Ávila, fundadora de la orden de los carmelitas. Casi no hace falta decir que se encuentra en el interior del transepto izquierdo, ya que nada más entrar a la Iglesia, llama la atención el numeroso grupo de turistas arremolinados frente a ella de manera permanente. El reclamo es claro, la experiencia neo-mística de la Santa, se funde con una pasión real, casi al límite del erotismo.

 Capilla Cornaro en Santa María de la Victoria
Capilla Cornaro en Santa María de la Victoria (floricesare.blogspot.com)

Bernini, ideador de una Roma entendida a modo de “gran escenario”, concibe esta capilla de la misma manera en la que concibió el conjunto de su obra en la città eterna: a modo de escenario teatral cuyos elementos se combinan con el objetivo principal de despertar sensaciones en el espectador. Para ello, convierte la luz, la materia y el espacio en coordenadas tridimensionales imprescindibles en su proceso de creación.
La capilla, realizada entre los años 1644 y 1652, está coronada por una bóveda a casetones, por cuya abertura superior cae una luz cenital dorada que crea sugestivas luces y sombras en el conjunto escultórico. Un ángel, de sonrisa ambigüa, está a punto de golpear el pecho de la Santa. Asisten al “espectáculo”, asomados a nichos concebidos a modo de palcos de teatro, los miembros de la familia Cornaro. A esta unidad temática y visual entre arquitectura, escultura, pintura y decoración es a la que va unido el concepto berniniano del “bel composto” que caracteriza toda su obra.
Saliendo de Sta Maria della Vittoria, dirigimos nuestros pasos hacia la Via del Quirinale, antes de entrar, en la misma Piazza San Bernardo, vemos la Iglesia de Sta Susanna, cuya fachada, obra de Maderno, nos recuerda en gran parte a la recién vista de Sta Maria della Vittoria. Hoy día Iglesia nacional católica americana, se dice que en sus subterráneos se hallan restos de viviendas de familiares de la Santa que le da nombre. Pero como en Roma hay un número casi ilimitado de Iglesias, os aconsejo, por cuestiones de tiempo y energía, que hagáis una selección de las que más os apetezca visitar. En esta ruta, continuaremos nuestro camino por la Via del Quirinale hacia S. Carlo alle quatro fontane.
Bajando la calle, a apenas 100m. de su inicio, nos encontramos con el Quadrivio delle Quattro Fontane, intersección formada por la Via del Quirinale y la Via delle Quattro fontane, cuyos chaflanes están habitados por 4 fuentes ornadas con estatuas yacentes que representan los ríos Tevere y Arno, y a las diosas Diana y Juno. El lugar, es parte de una de las más importantes sistematizaciones urbanísticas del papa Sisto V y posteriormente fue reformado en el siglo XIX.
Lo ideal es colocarse justo en el centro de la intersección para poder así contemplar desde este punto estratégico, los tres obeliscos que se hallan al final de las calles que pasan por este nudo: el de la fontana di Monte Cavallo, el de Sallustiano en Trinità dei Monti, y el de Piazza dell’Esquilino. El problema es que el tráfico en este lugar es muy intenso, así que nos tendremos que conformar con verlos desde las esquinas.

Cúpula de San Carlo alle Quattro Fontane
San Carlo alle Quattro Fontane. Cúpula

En esta misma intersección, haciendo esquina, se encuentra la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane o San Carlino, una de las principales obras del arquitecto Francesco Borromini. Borromini mantiene aquí, y como veremos, en otros puntos de la ciudad, un “pulso” creativo con su directo rival, Bernini (recordemos que S. Andrea al Quirinale está tan sólo a unos metros bajando la calle), una muestra plástica de dos maneras muy diferentes de entender el arte y la religión: frente a la opulencia de uno, la austeridad del otro, frente a la pompa y el boato, la religiosidad entendida como ejercicio espiritual interior, frente al seguimiento de las normas constructivas, (aunque a veces las llevase al límite), la originalidad y la ruptura de las mismas, y frente a la concepción del oficio de arquitecto como “creador divino”, la del arquitecto constructor y supervisor de cada detalle.
San Carlo se inicia en el 1638 bajo comisión de los Trinitarios descalzos, orden pobre que se dedicaba a la recogida de fondos para liberar a los cristianos que habían terminado en manos turcas. El arquitecto acepta el proyecto, aún a sabiendas de las numerosas limitaciones que éste presenta: reducido presupuesto y espacio, terreno irregular (una de las fuentes exteriores condiciona la planta), espacio limitado del lado de la calle que debe alojar la fachada…
Precisamente por este último handicap, es por lo que la fachada de San Carlino es tan especial. El arquitecto crea un juego de volúmenes cóncavos-convexos en el que el muro exterior parece contraerse y expandirse, “fabricando” así espacio donde antes no lo había.
Esta singularidad se traslada al interior del edificio. De reducidas dimensiones, es una de las primeras realizaciones borrominianas: blanco y privado de dorados y ornamentos, tiene una planta de forma oval que se “refleja” en la maravillosa cúpula, que presenta casetones de estuco en formas cruciformes, hexagonales y octogonales. El juego de curvas y contracurvas exterior continua, como ya hemos dicho, en el interior de la iglesia, así como en el claustro adyacente. Se trata, en su conjunto, de una obra maestra de la armonía y la proporción.

Sant'Andrea al Quirinale. Cúpula
Sant’Andrea al Quirinale. Cúpula

Continuamos bajando la Via Quirinale y a tan sólo unos 100m. nos encontramos con Sant’Andrea al Quirinale, considerada como la obra maestra de Bernini en arquitectura eclesiástica. Una escalinata semicircular nos acompaña hasta la entrada de esta iglesia jesuita de planta oval, comisionada por el cardenal Camilo Pamphilij en 1658. En cuanto al interior, es otro ejemplo de la teoría berniniana de que las artes visuales, combinadas con la luz y el color, pueden llegar a producir un efecto dramático e incluso teatral. Llama la atención la cúpula dorada, también de forma elíptica, y de la que desciende una cascada de querubines de estuco.
Superado a la izquierda el jardin creado en 1888 para la visita a Roma del emperador de Alemania Guillermo II, desembocamos en un espacio abierto hacia el Sur, y desde el que podemos observar una hermosa vista de la ciudad, incluyendo a lo lejos, la cúpula de San Pedro. Es la Piazza del Quirinale, situada en el punto más alto del monte Quirinale (nombre que provendría de la ciudad de Quirino, de la que, según la leyenda, se trasladaron los Sabinos de Tazio para venir a establecerse en este punto). La plaza está presidida por la Fontana di Monte Cavallo, cuyas estatuas, que representan a los dos colosos Cástor y Pólux (de 5,6 m. de alto) y los Dióscuros, que frenan sus respectivos caballos, son copias romanas de originales griegos del siglo V a.c.. El Obelisco, proviene del mausoleo de Augusto.
A la derecha (si miramos hacia el Sur), flanquea la plaza el Palazzo del Quirinale. Iniciado por Martino Longhi el Viejo en el siglo XVI, fue utilizado como residencia papal hasta 1870. Desde 1947 es la residencia oficial del presidente de la República. El palacio ha sufrido numerosas ampliaciones y remodelaciones de arquitectos como Domenico Fontana, Carlo Maderno o Gian Lorenzo Bernini. La fachada, de Fontana y Maderno (portal), se adscribe a las austeras formas del Renacimiento. Encontramos una segunda entrada en la manica lunga (manda larga), en la Via del Quirinale. Enfrente del palacio, vemos las Scuderie del Quirinale o caballerizas, que se utilizan para exhibiciones temporales. Por otra parte, los sábados por la tarde se realiza en la plaza un cambio de guardia muy apreciado por los turistas.
Dejamos el Quirinale y bajamos por la Via della Dataria hasta girar a la derecha por la Via de S. Vicenzo hasta que desembocamos en la Fontana di Trevi. Al bajar la calle, antes de verla, ya podemos escuchar el rumor sordo del agua cayendo, aún así, nada nos prepara para la visión de este gigante de travertino escondido entre las callejuelas. El nombre de la Piazza di Trevi, deriva del trivio formado sobre la piazza dei Crociferi, mientras que su historia se remonta hasta el año 19 a.C., cuando se descubre la “Aqua Virgo” romana (llamada así porque es una joven virgen la que revela el lugar de nacimiento del arroyo, cerca de Salone), y Agripa construye un enorme acueducto para abastecer de agua las termas que había construido en el Campo Marzio. Este acueducto siguió abasteciendo de agua a la ciudad durante toda la edad media.

Fontana di Trevi
Fontana di Trevi

Domina la plaza la celebérrima fuente, iniciada en 1732 por Nicola Salvi, bajo el papado de Clemente XII después de numerosos proyectos de diferentes papas. Su construcción, y el acondicionamiento de la plaza y de los edificios adyacentes, se prolongó hasta 1808. Las figuras centrales, representan a Neptuno y a dos tritones que luchan con sendos caballos, uno sosegado y el otro enfurecido, los cuales reprensentan a los dos estados de la mar. En los nichos de los laterales encontramos alegorías de la abundancia y la salud y en los relieves superiores, la historia del “Aqua Vergine” representada.
No se sabe muy bien de donde procede la costumbre de tirar una moneda al agua, pero se dice que quien lo hace, regresará a Roma por lo menos una vez más en su vida. Lo que sí que es cierto es que el Ayuntamiento se frota las manos con esta práctica, ya que la fuente es “vaciada” por los servicios públicos de limpieza por lo menos una vez a la semana.
Por supuesto, meterse dentro está severamente castigado, y si estáis pensado intentarlo a alguna hora intempestiva en la que no haya nadie, os aviso que de madrugada hay una patrulla de policía permanente cuyo casi exclusivo acometido es evitar los “baños nocturnos” de los turistas, aunque tengo que decir que conozco a algún intrépido que después de varios intentos, finalmente lo logró.
Una vez llegados a este punto, podemos hacer una parada para comer algo, y aqui es donde hay que tener cuidado. Muchos de los restaurantes de zonas tan turísticas como puede ser la de la Fontana di Trevi, ofrecen precios cuanto menos engañosos. Los precios de la comida en la carta nos parecen normales, pero después nos encontramos con refrescos a 6€ o añadidos por servicios de cubertería. Todo esto puede hacer que el precio final del menú se multiplique por dos.
Por supuesto, no todos los restaurantes llevan a cabo estas prácticas, pero si lo que queréis es comer barato en el centro, la opción más recomendable es detenerse en uno de los numerosos pizza al taglio (pequeños locales en los que se sirven cortes de pizza cobrados al peso), que proliferan en cualquier calle. Os recomiendo uno al principio de Via delle Muratte (haciendo casi esquina con la Piazza di Trevi) en el que además de tener una pizza buenísima (no os podéis perder la pizza con Nutella), os tratarán de maravilla!
Volviendo a nuestro recorrido, continuamos por la Via delle Muratte, llegamos hasta la Via del Corso (por el camino encontraréis numerosos puestos para los adictos a los souvenirs), la cruzamos y continuamos por la Via di Pietra, tomando la primera calle que sale de ésta hacia la izquierda. Por ella, desembocaremos en la Piazza di S. Ignazio, uno de los espacios más representativos de la ciudad barroca. La plaza, cerrada por tres de sus lados por tres palacetes rococó llamados “burrò”, fue ideada por Filippo Raguzzini en 1727-28, para darle “un respiro” a la gran iglesa jesuíta de San Ignacio que cierra el cuarto lado. Se crea así una interesante escenografía que combina los juegos de volúmenes con las asimetrías nada aparentes de los dos lados de la plaza.
En cuanto a la iglesia, dedicada a S. Ignacio de Loyola, fundador de la orden jesuíta, es uno de los ejemplos más suntuosos de arquitectura sacra de la edad barroca y fue iniciada en 1626 bajo la supervisión de Carlo Maderno. Uno de sus principales atractivos es la cúpula realizada de manera ilusionista por el jesuíta Andrea Pozzo. Además, en ella encontramos uno de los ejemplos de trampantojo más bellos de la ciudad de Roma, el que representa, sobre la nave central, la simulación perspectiva de un segundo templo superpuesto al real. Se trata del fresco de Andrea Pozzo “La Gloria de San Ignacio”.

Panteón de Agripa
Panteón de Agripa

Salimos de la Iglesia y tomamos la Via del Seminario hasta llegar al Panteón. Alternativamente, se puede girar hacia la izquierda y visitar Santa Maria Sopra Minerva, con la famosa escultura elefantina de Bernini en la entrada, pero visitar (y describir) cada edificio digno de mención en la ciudad de Roma puede ser realmente eterno, con lo cual, y no porque lo merezcan, obviaremos estas (y muchas otras) grandes obras de arte y nos centraremos en el Panteón.
Y qué os voy a contar del Panteón, del monumento, junto con el Coliseo, más visitado de Roma… pues que es otro tesoro oculto entre pequeñas calles, que no te lo esperas, que cuando giras la esquina y te lo encuentras de frente lo único que puedes hacer es detenerte y abrir la boca un rato hasta que tus manos se mueven de manera autómata hasta tu bolso, sacas la cámara y empiezas a hacer fotos compulsivamente, intentando atrapar semejante mole en la pequeña pantalla de tu camarita digital. Dominando la Piazza della Rotonda, el Panteón es uno de los principales monumentos italianos por estado de conservación, grandiosidad y sabiduría constructiva.
El templo original, del cual se conservan restos a unos 2 mts bajo el pórtico, fue construido en el 24 a.C. por Marco Vipsanio Agrippa, hijo de Augusto. Después de un incendio entre los años 118-125, fue reconstruido modificando la inscripción frontal original, lo que provocó confusión en la datación del edificio, hasta que los estudios de los materiales de construcción y de las excavaciones del siglo XIX, permitieron determinar la cronología exacta.

Fuente de Piazza della Rotonda
Fuente de Piazza della Rotonda

De templo pagano a iglesia cristiana, el Panteón es considerado por sus proporciones (altura y diámetro son iguales) y por su estructura, como uno de las construcciones más representativas de la armonía de la arquitectura clásica. Su imponente cúpula (que es, con 43m, más ancha que la de San Pedro), representa una hazaña arquitectónica, y ha supuesto un modelo a imitar en gran parte del mundo. Los casetones que la forman, cuyo grosor disminuye con la altura, tienen como función el disminuir el peso total de la bóveda, además de crear un efecto óptico que hace que la mirada se desvíe hacia el centro.
El oculus u ojo central, de 9mts de diámetro, es la única apertura al exterior del edificio, ya que las paredes son demasiado gruesas para poder abrir ventanas. Justo debajo del mismo, podemos observar la inclinación del suelo y el alcantarillado que permiten drenar el agua que cae directamente al suelo de la iglesia en los días de lluvia.
A través de los siglos, el Panteón ha sufrido numerosas transformaciones, entre las más conocidas está la del año 663, cuando el emperador bizantino Constantino II hizo retirar la capa de bronce que cubría la cúpula. O cuando en el siglo XVII, Bernini diseñó dos torres gemelas situadas justo encima del pórtico que gustaron tan poco que se las llamó “orejas de burro” y fueron retiradas en 1883.
Por último, también en el siglo XVII, el bronce que cubría los travesaños del pórtico se sacó por orden del papa Urbano VIII, miembro de la familia Barberini, para construir cañones para el Castello de Sant’Angelo y las columnas salomónicas del Baldaquino del altar principal de San Pedro. Este acto fue el que llevó a los romanos a crear el famoso lema romano “quod non fecerunt barberi, fecunt Barberini” (aquello que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini”.
El interior está articulado por 7 nichos alternativamente semicirculares y rectangulares que originalmente contenían las estatuas de los dioses. Entre estos nichos hay o edícolas que columnas que sostienen timpanos triangulares y arqueados. Una de las principales obras de arte que conserva el Panteón es la Madonna del Sasso, de Lorenzetto, que se encuentra en la tercera edícola de la izquierda, sobre la tumba del pintor Rafael, fallecido en 1520.
Saliendo del Panteón, es el momento ideal para otro de los grandes placeres de Roma…Il gelato!!. Cruzando la piazza della rotonda y tomando la Via Maddalena, encontramos dos de las heladerías más famosas de la ciudad, la Gellateria della Palma Roma, y un poco más arriba y girando a la derecha (Via degli uffici del Vicario), la heladería Giolitti.

Gelato
Il Gelato

Simplemente, uno no puede visitar Italia y no tomarse un helado…incluso si no te gustan! Comprobaréis que la textura es mucho más cremosa, el sabor más intenso, y encima son mucho más baratos. En estas dos heladerías encontraréis además otro aliciente…cualquier sabor de helado que podáis imaginar.
Volviendo sobre nuestros pasos, llegamos de nuevo a la Piazza della Rotonda, y esta vez tomamos la Via Sal.de’Crescendi hasta llegar a la Via Dogana Vecchia, en la que nos encontramos con San Luigi dei Francesi, iglesia comisionada en 1518 por el futuro papa Clemente VII y completada en 1589 por Domenico Fontana sobre un diseño de Giacomo della Porta. El interior de la Iglesia está plagado de obras de arte de los artistas más reconocidos del Renacimiento y Barroco italianos, pero la principal atracción para el turista es sin duda, la capilla Contarelli, en cuyo altar y paredes laterales, encontramos un ciclo de pinturas dedicadas a S. Mateo formado por 3 obras capitales de Caravaggio:, S. Mateo y el ángel, El Martirio de S. Mateo y la Vocación de S. Mateo.
No nos vamos a detener aquí en describir la vida y obra de Caravaggio, uno de los más grandes pintores de la Historia del Arte italiano, ya que ello merecería un blog entero por sí mismo! Simplemente diremos que la comisión de la decoración de la capilla Contarelli por parte del cardenal del Monte a Caravaggio, le ofrece a éste la posibilidad de poner de manifiesto toda su habilidad como pintor.
Se cree que la capilla fue comisionada para celebrar la reconversión al catolicismo del hugonote Enrique IV de Francia, y la consecuente reconciliación con el papa Clemente VIII: Caravaggio parece captar la esencia de la situación política y religiosa, pintando un gran ciclo dedicado a la celebración de la compleja relación entre libertad humana y gracia divina.

La vocación de San Mateo,
Caravaggio, La vocación de San Mateo, 1601

La pintura de Caravaggio se va definiendo en la relación entre la contemporaneidad y el clasicismo, en la capacidad de hablar un lenguaje nuevo, partiendo de las premisas antigüas, tomando como punto de partida a grandes maestros como Miguel Ángel, pero al mismo tiempo introduciendo elementos totalmente rompedores en la pintura del momento, como puedan ser las grandes innovaciones compositivas, los complejos escorzos de sus personajes y como no, el rasgo que abriría un nuevo camino para la pintura europea: su famoso claroscuro.
Salimos de S. Luigi y bordeamos el Palazzo Madama (otra visita interesante), cruzamos el Corso Rinascimento y llegamos a Piazza Navona, otro de los lugares más espectaculares y característicos de la ciudad. La plaza respeta el contorno de un antigüo estadio romano y en la actualidad se trata de uno de los espacios con más ambiente de la ciudad, especialmente al caer el sol. En ella, uno puede desde hacerse una caricatura, hasta sentarse a hacer el aperitivo (de 18:00 a 21:00h aproximadamente, los bares de Roma ofrecen un amplio surtido de comida para picar, de la cual te puedes servir a voluntad, tan sólo por el precio de la bebida, que suele rondar los 5 o 6€)
Piazza Navona nace, como hemos dicho, como estadio para celebrar juegos al estilo griego, sin embargo, al regreso de los papas de Avignon el el siglo XIV, el espacio se revaloriza y se convierte en mercado central (aún hoy se instala un precioso mercado navideño en Diciembre).
La actual plaza data de la década de 1640, en la que el papa Inocencio X, un Pamphilij, escogió el lugar para construir su nueva residencia familiar, un plan que incluía una elaborada fuente y una iglesia. El resultado fue el Palazzo Pamphilij (hoy embajada de Brasil), terminado en 1650 y Sant’Agnese in Agone, completada una década más tarde. Ambos edificios son obra de Girolamo Rainaldi, su hijo Carlo y Francesco Borromini.

Piazza Navona
Piazza Navona

Las fuentes barrocas de la plaza, obra de Bernini, son un nuevo ejemplo de la rivalidad existente entre éste y Borromini, ya que éste último perdió el encargo de realizar la fuente central, la Fontana dei Quattro Fiumi (representa a los 4 ríos conocidos por entonces: el Ganges, el Plata, el Danubio y el Nilo), porque su contrincante, Bernini, supo adular a Donna Olimpia, la cuñada del papa, regalándole a ella personalmente, una maqueta de la futura plaza.
Llegados a este punto, podemos continuar observando algunas de las más bellas fuentes de la ciudad. Si retrocedemos sobre nuestros pasos cruzando de nuevo la via del Corso, y subimos por la Via del Tritone, llegaremos a Piazza Barberini (el paseo son unos 15min.)
Bernini también diseñó la Fontana del Tritone (su primera fuente) y la Fontana delle Api (fuente de las abejas, símbolo del escudo de los Barberini), ambas en Piazza Barberini. Estas fuentes, que se alimentan de la enorme fuente de la Piazza San Fernando, fueron comisionadas, como no podía ser de otra manera, por los Barberini, cuyo palacio podemos ver a lo alto, desde la misma plaza y que actualmente acoge la sede de la Galleria Nazionale d’Arte Antica.
Las instalaciones de esta galería están algo anticuadas, y no ofrecen mucha información para el visitante, pero la colección posee piezas de la valor incalculable, como obras de Perugino, Caravaggio o Hans Holbein, aunque la que merece la visita por sí sola es la que cubre el impresionante techo de Pietro da Cortona, Triunfo de la divina providencia y gloria de la familia Barberini. El proyecto original del edificio fue encargado a Carlo Maderno, pero este muere un año después y Bernini toma las riendas del proyecto. En él, trabajará como su ayudante Borromini, quien se cree que diseñó la escalinata oval del ala derecha.
De nuevo en Piazza Barberini, subimos por Via Veneto, hasta mediados del siglo XIX, via en la que la alta nobleza tenía sus villas. En ella se ubicaban las cafeterías y hoteles más caros y lujosos de la ciudad (los vimos representados en las películas de Fellini). Hoy en día, no queda prácticamente ningún resto de estas grandes villas ni de los inmensos jardines que las rodeaban, aunque los precios de los cafés siguen refejando esta antigüa y privilegiada situación!

Cripta de la Iglesia de los Capuchinos
Cripta de la Iglesia de los Capuchinos

Subiendo la Via Veneto, se encuentra Santa María della Concezione, conocida popularmente como iglesia de los capuchinos…y ahora diréis: Otra iglesia! Pues si, pero esta no es una iglesia normal, sino que se trata de una iglesia cuyas catacumbas albergan el museo más macabro de toda la ciudad (y quizás de muchas ciudades). Se trata de una hilera de capillas funerarias decoradas con 4000 huesos de los hermanos fallecidos miembros de la orden entre 1528 y 1870…os sorprenderéis de la cantidad de formas que se pueden llegar a alcanzar con los elementos del esqueleto humano (hasta lámparas).
El detalle final: el mensaje escrito en la útima capilla; algo así como aqui donde hoy nos vemos nosotros, algún día te verás Ctú…
Y después de este buen rato, estamos listos para regresar a Termini (hay una estación de metro en Piazza Barberini, desde la que son dos paradas hasta la estación central).
Para los valientes a los que aún les queden energías, os recominedo para esa noche (o cualquier otra), El Circolo degli artisti (www.circoloartisti.it), un complejo con Bar, restaurante, sala de conciertos/discoteca, biblioteca, sala de proyecciones y jardines. Está a unos 20 min. en autobus desde el centro (nº 105) y el ambiente es formidable. Se trata de un espacio independiente, en el que se realizan desde proyecciones de clásicos del cine italiano (subtituladas), hasta conciertos de rock alternativo. Merece la pena el paseo.

 

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