Reviviendo el siglo XIX en París. Primer día: Museo de Orsay

Impresionismo
Gustave Caillebotte, Calle de París en un día lluvioso, 1877

Muy buenas viajeros, aquí estamos de nuevo recorriendo rincones apasionantes y llenos de arte. Esta vez, nos vamos a la cuna del arte moderno occidental, la inigualable París. Por supuesto, el patrimonio cultural de esta ciudad da como para escribir cientos de entradas mucho más extensas que esta, por lo que en esta ocasión nos centraremos en un corto viaje dedicado en exclusiva a revivir el siglo XIX parisino a través de sus museos y calles.

Se trata de un momento efervescente para la ciudad, ya que durante este siglo se producen en ella una serie de importantes cambios, no sólo artísticos, sino también políticos, sociales y culturales, que la llevarán a ser considerada como uno de los centros originarios de la cultura occidental actual, tal y como la conocemos.
Y como esto es un blog de viajes y arte, para este primer día, he escogido uno de mis museos favoritos de todos los que he tenido la oportunidad de visitar hasta el momento, y además el que mejor refleja este explosivo período del arte no sólo Parisino, sino Francés, e incluso Europeo. el Museo de Orsay. Esta vez, escribiré una entrada diferente, basada exclusivamente en la historia de esta maravillosa institución situada en pleno corazón de la ciudad junto a otros dos grandes “monstruos” museísticos, el Louvre, y el Museo de l’Orangerie.
Museos París
Ubicación del Orsay

A mediados de la década de los 70 del siglo XX, el arte del periodo 1848-1914, uno de los más ricos  en cuanto a desarrollos técnicos, intelectuales y sociales, estaba disperso, no estaba bien presentado. La oferta museística de la ciudad de París presentaba un “hueco” entre las colecciones presentadas en el Louvre y el Pompidou. Nace así la intención de crear un espacio en el que mostrar un arte que había permanecido, por decirlo de algún modo, escondido por la triunfante modernidad. Para ello, era necesario un lugar en el que poder darle unidad y exponerlo, ilustrando así la continuidad de una ambición: la de la colectividad nacional completa.

Uno de los puntos más atractivos a la hora de hablar de los orígenes del museo de Orsay es sin duda la transformación de su sede, originariamente una estación de tren, a museo. Volviendo la vista atrás, el edificio ha resultado ser la mejor expresión de las propuestas de los artistas cuyas obras contiene. Es decir, la modernidad y el dinamismo de su estilo arquitectónico, son un reflejo de la gran capacidad de innovación artística de la época en la que se construyó. La audacia de la construcción metálica, se enfrenta al academicismo de la fachada, así como las nuevas propuestas artísticas de mediados y finales del siglo XIX, se enfrentaron al arte más académico y oficial. Es muy importante tener en cuenta que la transformación de la estación en museo no fue sólo una adición de formas, materiales  y técnicas, sino el resultado del desarrollo de una serie de elementos políticos, económicos, sociales y culturales.
Estación de Orsay
La Estación de Orsay en el siglo XIX

Los orígenes del edificio se remontan a 1871, cuando tuvo lugar el incendio de la Cour de Comptes, el Tribunal de cuentas, -situado en el terreno que actualmente ocupa el Orsay-. Posteriormente, en 1897, la compañía de ferrocarriles de Orlèans compró el terreno al Estado con la intención de acercar su estación al centro de la ciudad. Acabadas las obras y con motivo de la exposición universal, se inaugura exitosamente el 14 de julio de 1900. Para la construcción de dicha estación se nombra arquitecto a Victor Laloux quien, ante la necesidad de crear un edificio acorde con la elegancia y el lujo propios del barrio, crea la fachada exterior de piedra, “disimulando” la moderna estructura interior de hierro y vidrio y simbolizado así el triunfo de la tradición representada por la Academia.

Junto a la estación se situó un gran hotel de lujo de 370 habitaciones. No se trataba sólo de crear una estación para viajeros, sino que debía ser una digna primera toma de contacto con la ciudad de París. La decoración interior también corresponde a un estilo academicista, probablemente porque Laloux eligió a los artistas colaboradores, en su mayoría pintores y escultores oficiales. El resultado fue brillante, convirtiéndose en el anticipo de las grandes estaciones de transporte público, que marcarán un hito en la arquitectura urbana.
Osron Welles
El Orsay como escenario del rodaje de Proceso, de Orson Welles

Pero la modernidad caduca rápido y en 1939 se suspende el tráfico ferroviario de la estación por nuevas exigencias técnicas. A partir de entonces el edificio acoge los más variados eventos y actividades, como por ejemplo, durante la ocupación nazi en 1945, cuando se utiliza como centro de acogida de los presos de guerra o en 1962, cuando se convierte en el espacio para el rodaje de Proceso de Orson Welles. Quizás la esencia misma de los espacios de tránsito nunca pierda ese carácter dinámico de ser capaces de amoldarse a cualquier circunstancia ya que forman parte su misma naturaleza.

Pasado el tiempo, en la década de los setenta, la estación protagonista de nuestra historia considerada durante mucho tiempo como uno de los “monstruos de mal gusto de fin de siglo”, está lista para su demolición. Pero finalmente en 1973 estos planes se frenan por la iniciativa de Jacques Duhamel de salvar el edificio y convertirlo en monumento histórico. A partir de ahí surge la duda de qué hacer con él sin modificar las líneas de su carcasa arquitectónica, considerada a partir de entonces brillante y reflejo del principio de la época modernista de gran esplendor en la ciudad de las luces.
Se decide que sea el gran museo del siglo XIX que faltaba en Francia. Hay que tener en cuenta que constituía todo un símbolo de una época y una manera de pensar del momento, – los impresionistas elegían estaciones como modelo para captar la iluminación de las diferentes momentos del día y reflejar el movimiento transcurrido en ellas-. También fue determinante el hecho de que esté rodeado por otros grandes edificios como el Louvre o l’Orangerie, tratándose por lo tanto de un conjunto museístico.
Alexandre Cabanel
Alexandre Cabanel, Venus Anadyomène, 1863

El 20 de octubre de 1977, se aprueba la decisión en el consejo del Eliseo de que se aproveche el espacio como lugar para albergar las colecciones del siglo XIX del Estado de París. En este consejo se decide también el período exacto de  las obras que contendrá –  aproximadamente desde la segunda mitad del siglo XIX y su prolongación en los primeros años del XX, reuniendo las colecciones dispersas del Jeu de Paume, del Museo de Arte Moderno y obras del Louvre que datan de la segunda mitad del siglo XIX, También pertenecen a su colección obras más tardías, pero simbolizan la continuación de movimientos representados por artistas que iniciaron su actividad en el período que comprende el museo. No se trata de comienzo y fin de un estilo o un período, sino que abarca los años de apogeo de varios períodos significativos del arte francés. Además se trata de la  yuxtaposición entre las corrientes más academicistas con las líneas de vanguardias, consiguiendo de esta forma una panorámica global del arte de la época. En conclusión, se trata de una selección realizada en función de las generaciones. Arquitectos, pintores, escultores, fotógrafos, creadores de artes decorativas e industriales nacidos alrededor de los años 1820 y antes de 1870.

Museo de Orsay
Hall central

Después de la convocatoria del concurso para designar la elección de rehabilitación de la estación se elige el proyecto de A.C.T. Architecture cocebido por MM Bardon, Colboc et Philipon, en 1979 y un año después se convocaría un concurso para la arquitectura de interior. De entre los cuatro proyectos presentados se elige el de Gae Aulenti. Se instala una nueva arquitectura  de recorrido axial en el sentido de las antiguas vías férreas. A los lados del pasillo central se construyen  salas de exposición rematadas por terrazas que no destruyen la unidad de ambiente. Salas y terrazas comunican con recintos habilitados sobre dos niveles dentro de la serie de vestíbulos situados a lo largo de la nave y que dan al Sena. Así, se crean tres niveles interiores que articulan el espacio y permiten recorridos independientes.

En la parte superior -antiguos desvanes de la estación- se crean espaciosas galerías que gozan de luz cenital. Las salas de recepción se integran en el circuito del museo, por ejemplo, el restaurante del hotel se convierte en el restaurante del museo. En todo momento se respetan, restauran y remarcan los elementos del edificio de Laloux. Quedando de esta forma dos arquitecturas superpuestas, consagrando así la estación en un museo. El trabajo de Gaulenti da, mediante la unificación de los materiales -piedra caliza blanca- y el color de los revestimientos,  una unidad formal y luminosidad al espacio. Se trata de una arquitectura concebida siempre en función de la presentación de las obras. La apertura al público tiene lugar en  1986.
La colección
Impresionismo
Claude Monet, La Estación de St. Lazàre, 1877

Como hemos comentado anteriormente, el museo de Orsay es el resultado de un compendio de colecciones que reúnen lo más representativo de la pintura, escultura, artes decorativas, fotografía, artes gráficas y arquitectura del siglo XIX y principios del XX. El desarrollo de estas colecciones no se da de manera paralela, sino que cada una de ellas tiene una historia y una evolución independiente.

Pintura. La pintura expuesta en el Museo de Orsay tiene su origen en 1818, fecha en la que Luis XVII funda el Museo de Luxemburgo, que en una primera época se compone principalmente de las compras de obras del Salón, reflejando de esta forma el gusto oficial por la pintura histórica, retratos y paisajes clásicos. El Luxemburgo mantuvo una postura conservadora, así se empeñó en rechazar las obras contemporáneas hasta 1880. Sin embargo, las donaciones privadas lograron que los museos franceses se abriesen a pintores más modernos e innovadores. A finales del siglo XIX, el Luxemburgo se abrió a las escuelas extranjeras, así, en 1922, se constituyó un museo independiente en el Jeu de Paume para alojar esta sección. En 1929, la sección impresionista se trasladó al Louvre al completo.
Impresionismo
Gustave Caillebotte, Cepilladores de pisos, 1875

En 1937, el Luxemburgo fue sustituido por el Museo de Arte Moderno. Con la reorganización del Louvre, en 1947, las colecciones impresionistas se mudaron de nuevo al Museo del Jeu de Paume. Sin embargo, el espacio era insuficiente debido a las nuevas adquisiciones y el impresionismo comenzaba a despertar un gran interés en el público. Por todo ello, en 1977 se decidió instalar un museo en la estación de Orsay. Así, el Orsay reunió las colecciones dispersas del Jeu de Paume, del Museo de Arte Moderno, y del Louvre que datan de la segunda mitad del siglo XIX.

Estas son las principales corrientes pictóricas representadas en el Orsay por orden cronológico y algunos de sus artistas más destacados:
Impresionismo
Toulouse Lautrec, LaToilette, 1896

– Clasicismo y eclecticismo, con Cabanel, Couture o Ingres.

– Realismo, con Daumier o Courbet
– Romanticismo y simbolismo, con Delacroix o Moureau
– La Escuela de Barbizon, con Corot o Millet
Manet y su nueva y polémica manera de pintar, situada entre la tradición y la modernidad
– Los impresionistas y su obsesión por la captación de la luz con Monet y Renoir. Por otra parte, artistas fuertemente influenciados por este movimiento como Caillebotte o Sisley.
– La captación del instante de Degas
– El inclasificable maestro Cezanne
– Los postimpresionistas, con Van Gogh o Gauguin,
– Los Nabis, con Bernard, Bonnard o Vuillard 
– El París de cambio de siglo de Toulouse-Lautrec
– El puntillismo de Seurat y Signac
– El universo onírico de Puvis de Chavanne, Rousseau o Redon
– El Academiscismo de fin de siglo con Bouguereau como protagonista.
 
Escultura. El museo cuenta con cerca de 1200 esculturas procedentes en su mayor parte del Luxemburgo, del Louvre y de los fondos del Estado, por tanto, el museo de Luxemburgo y sus adquisiciones de los Salones son, también esta vez, el origen de la colección. En 1877, el museo ya contaba con más de cien esculturas y se empezó a dar cabida a artistas más modernos, pero aún así, durante muchos años, la entrada de los artistas extranjeros fue escasa. Incluso hoy, el Orsay todavía sufre de esta falta de apertura. En 1923, las obras extranjeras lograron hacerse un hueco y fueron trasladadas al Jeu de Paume en las Tullerías, donde se realizó una instalación para las escuelas extranjeras.
Escultura Orsay
Jean Baptiste Carpeaux, La Danza, 1865-1869

Es fácil de comprender la alegría que suscitó la creación del Orsay. El proceso de la escultura fue similar al de la pintura: la recuperación de las principales esculturas depositadas en otros museos, favorecer las donaciones y daciones, y adoptar una rigurosa política de adquisiciones. La colección de escultura del Orsay es una de las más completas del periodo que representa, y sus colecciones reúnen hoy más de 2.200 piezas, entre las que destacan obras de Carpeaux, Claudel, o el gran Rodin.

Artes decorativas. Este departamento se creó para ser dedicado a las artes de la segunda mitad del siglo XIX, y pretendía ser la prolongación natural del Departamento de los Objetos de Arte del Louvre. Las colecciones fueron compuestas por un primer conjunto, procedentes del antiguo Luxemburgo, de sus descendientes y del Louvre. Entre las obras que podemos encontrar en el museo se hallan relojes, cofres, copas, cómodas. candelabros, vidrios, medalleros, papeleras, procedentes de la época del Segundo Imperio y la posterior etapa republicana. Esta singular colección procede no soló de los palacios imperiales de París, sino de Bruselas, de Viena, de Londres o de Chicago.
Fotografía Orsay
E, Muybridge, Animal locomotion, 188

Fotografía. Este departamento fue creado en 1978. El Orsay fue un auténtico pionero en Europa en la iniciativa de crear un departamento dedicado exclusivamente a la fotografía. Se empezó a crear la colección a partir de 1979. En 1980, se organizó su primera exposición de fotografías. Cuando se abrió elOrsay, la colección contaba con alrededor de doce mil fotografías. Incluye actualmente más de cuarenta y cinco mil.  Las colecciones vienen de adquisiciones, de donaciones y de los depósitos de algunos museos y organismos.

Artes gráficas. El Orsay posee actualmente más de 10.000 dibujos en prácticamente todas las técnicas de artistas nacidos entre 1820 y 1870.Sin embargo se realizan algunas excepciones, motivadas generalmente por razones estilísticas o históricas. La constitución progresiva del fondo de dibujos es tributaria de la historia de las colecciones nacionales de arte moderno de la segunda mitad del siglo XIX y de comienzos del XX. El núcleo más importante procede del Luxemburgo, cuya colección de las escuelas extranjeras estaba poco representada. En 1922, esta sección fue trasladada, como el conjunto de las colecciones extranjeras al Jeu de Paume.
Arquitectura. Esta novedosa sección cuenta con alrededor de dieciocho mil piezas, las más relevantes son las prestigiosas adquisiciones del Gabinete de dibujos del Louvre, hoy departamento de artes gráficas, que las reservó para el Orsay.Se trata de apróximamente setenta dibujos de algunos de los mayores protagonistas del siglo XIX, como Victor Baltard, Félix Duban, etc.
Especialmente dieron un protagonismo a la Ópera de París, obra de Charles Gaunier, que realizó entre 1863 y 1875.
Van Gogh Autorretrato
Vincent Van Gogh, Autorretato, 1889

En definitiva, el Orsay alberga una de las colecciones de pintura del siglo XIX francés más importantes del mundo ofreciendo un completo recorrido por toda la historia de este siglo. Además, el museo sigue completando dichas colecciones y profundizando en su estudio. Por otra parte, la colección de escultura está ligada a la de pintura, produciéndose un vínculo entre los diferentes ámbitos que ofrece una mejor perspectiva, ayudando a comprender de una manera más completa los movimientos artísticos de la época.

Un aspecto a destacar, es que el museo no solo representa el academicismo o arte “oficial”, sino que también se integran aquellas corrientes artísticas no aceptadas en el momento por los Salones y los canales oficiales. Así, al presentar una mirada amplia y multidisciplinaria,  se adquiere una visión totalitaria de este período de la historia del arte.
Por otra parte, el museo se centra en un período (1848-1914) de gran intensidad, no sólo en el ámbito artístico, sino también en el histórico, social y político, (no olvidemos los fuertes cambios que suponen la Revolución Industrial, la Revolución técnica y cómo ésta afecta al
diseño o a la reproductibilidad de la imagen), “invasión” de las clases medias…). En este contexto, no parece descabellada un espacio dedicado únicamente a reflejar los múltiples cambios que todas estas revoluciones supusieron para el devenir del hombre y su evolución.
Y por hoy eso es todo viajeros, nos leemos la semana que viene para continuar reviviendo este apasionante período de la historia parisina a través de su arte y sus calles.
Salud!

1 comentario en “Reviviendo el siglo XIX en París. Primer día: Museo de Orsay

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