Puente en Mallorca. Segundo día: La Serra de Tramuntana

Entre el cielo y el suelo hay algo…

Muy buenas viajeros, aquí estamos un día más, el segundo de nuestro puente, disfrutando de la maravillosa isla de la calma. Dedicaremos esta jornada a perseguir al sol en su recorrido diario por la parte norte de la isla, la Serra de Tramuntana, exuberante paisaje que mezcla en dosis perfectas la actuación del hombre y naturaleza virgen.
Serra de Tramuntana
Serra de Tramuntana

No es ésta una combinación de la que yo sola me haya percatado. En el año 2011, la UNESCO declaró este lugar Patrimonio de la Humanidad en su categoría de Paisaje Cultural, es decir, aquella que reconoce la intensa labor colectiva que los habitantes de un determinado lugar, en este caso la Serra, realizaron durante siglos para conseguir superar las limitaciones y utilizar los recursos de la naturaleza sin destruirla.

Según la UNESCO, en la Serra de Tramuntana: “…Milenios de agricultura en un entorno con recursos escasos ha transformado el terreno y muestra una red articulada de los dispositivos para la gestión del agua que gira alrededor de las unidades agrícolas de orígenes feudales. El paisaje está marcado por terrazas agrícolas y obras de agua interconectados – incluyendo molinos de agua – así como construcciones de piedra seca y las granjas”. Esto que a primeras puede sonar tan técnico, se traduce a nivel paisajístico en una red de pueblos centenarios engarzados en montañas al borde del mar, cuyo principal medio de vida hasta hace bien poco (y en algunos de ellos continúa siéndolo), es el trabajo de la tierra, en ocasiones en lugares en los que cualquier experto hubiese jurado que era imposible cultivar nada de provecho.

 

Cultivo con bancales
Sistema de cultivo con bancales en la Serra de Tramuntana

Nuestra ruta de hoy consistirá en atravesar el centro de la isla a primera hora de la mañana para llegar hasta el Cap de Formentor junto al Puerto de Pollença (algo que nos llevará menos de 1 hora) y ya desde allí, tomar la Ma10 en dirección oeste para ir recorriendo algunos de estos lugares encantados situados al borde del mar y ver morir así el día en alguno de sus miradores de cuento situados al final de nuestro recorrido.

Casi no hace falta decir que para esta ruta será necesario alquilar un coche, ya que el transporte público de la isla, a pesar de ser bueno en la capital, no cubre la mayoría de rutas entre los pueblos que vamos a visitar, y mucho menos con la frecuencia que a nosotros nos gustaría. Encontraréis multitud de empresas de alquiler de coches nada más llegar al aeropuerto, muchas de ellas, con oficinas en Palma también. En temporada alta no deberíais pagar más de 50€ (entre 25€ y 35€ en invierno), eso sí, leeros muy bien la letra pequeña del contrato e insistid sin vergüenza para que os aseguren que lo que os ofrecen es el precio final del alquiler por día.
Cap de Formentor
Cap de Formentor (foto: Wikipedia)

Comenzamos ya sin más y nos dirigimos hacia el Cap de Formentor, en el extremo norte de la isla. Para ello tenemos que llegar al Port de Pollença, una importante zona turística, y a partir de allí, iniciar la ascensión. Está bastante señalizado, por lo que no tendréis problemas para encontrarlo. Una vez allí, tenéis dos opciones: la rápida, subir al mirador de Es Colomer, a escasos 10 minutos del puerto, y con unas vistas impresionantes, o la larga, que consiste en llegar al final del Cap (cabo), donde se encuentra el Faro. Por supuesto la segunda es mucho más espectacular, no sólo por el destino, sino también por el recorrido de carreteras sinuosas al borde del mar, pero teniendo en cuenta que nos espera un largo de día de coche, yo no me cansaría demasiado nada más empezar. En todo caso, la elección final es vuestra!

 

Una vez visitado el Cap, tomamos la Ma2200 hasta el pueblo de Pollença, y desde allí, la Ma10, una de las carreteras más conocidas e idílicas de la isla. Esta carretera es la que atraviesa toda la Sierra, incluyendo los pueblos que queremos visitar, por lo que será la que seguiremos a partir de ahora y hasta el final de nuestro recorrido.
Durante esta parte de la ruta, atravesaremos paisajes de una belleza apabullante, pasando por lugares como el Monasterio de Lluc, una imponente construcción del siglo XIII que constituye el principal centro de peregrinaje de la isla, ya que alberga La Virgen de Lluc patrona de Mallorca, o los embalses de Cúber y Gorg Blau, que con el Puig Major (el pico más alto de la isla) de fondo, constituyen hoy en día los principales puntos de abastecimiento de agua de la ciudad de Palma y sus alrededores.
Ma 10
La Ma 10 recorre el norte de la isla entre el mar y la montaña

Continuamos nuestro camino hasta Sóller y es en este encantador y conocido pueblo situado entre montañas, donde nos detenemos para almorzar. Pero no será hoy cuando lo recorramos, ya que Sóller está incluido en nuestra ruta de mañana de una manera muy especial. Hoy nos limitaremos a disfrutar de una buena comida en una de los restaurantes de su céntrica Plaça de la Constituçió, difrutando de las maravillosas vistas a la Iglesia de Sant Bartomeu.

No temáis por la ubicación, a priori turística, de estos locales, ya que en Sóller el turismo es diferente. La mayoría de extranjeros que veréis por sus inmediaciones son residentes, sino a tiempo completo, sí que se trata de personas que suelen pasar tiempo a menudo en la isla. Es por ello que la mayoría de restaurantes, a pesar de estar dirigidos al turismo, se esfuerzan por complacer a sus clientes, que tarde o temprano, siempre regresan.
Después de un pequeño paseo para estirar las piernas, continuamos nuestra ruta en busca del mejor lugar para ver ponerse el sol. Pasamos por Deià, un bucólico pueblo situado en una montaña al borde del mar que posee una intensa actividad cultural. Deià ha sido durante décadas el lugar elegido por multitud de artistas e intelectuales para inspirarse. Uno de ellos fue el afamado poeta y escritor Robert Graves, que vivió allí durante cerca de 55 años. Su casa es hoy propiedad de la Fundación que lleva su nombre, y está abierta a la visita previa reserva.
Abandonamos Deià y nos detenemos tan sólo un par de kilómetros más adelante, en el espectacular mirador de Sa Foradada, uno de los principales protagonistas de las postales de Mallorca. El ver ponerse el sol por detrás de esta roca agujereada (foradada) en mitad del mar con un tinto de verano en la mano (hay un pequeño bar justo en el mirador), es algo que no tiene precio. Pero esta vez no esperaremos al atardecer, ya que todavía nos queda una parte del camino por recorrer y el lugar que tengo pensado para ello, es si cabe más espectacular.
Valldemossa
Valldemossa

Nuestra próxima parada es el encantador pueblo de Valldemossa, quizás el más popular de la isla. Os recomiendo que os detengáis con calma, que paseéis por sus calles de cuento, que probéis el granizado de almendra y la coca de patata, que visitéis el mágico jardín de la Cartuja, lugar en el que el compositor Chopin y su compañera, la escritora George Sand pasaron el invierno de 1838-39 y ya como mi lectura recomendada de este post, que os compréis un volumen del diario que ésta escribió sobre su estancia en la isla y sus “idas y venidas” con el peculiar carácter de sus habitantes, Un invierno en Mallorca.

 
Hacemos un esfuerzo por sacudirnos la ensoñación en la que nos ha sumergido la mágica Valldemossa y retomamos la carretera para afrontar ya la recta final de la ruta y llegar a nuestro último destino antes de que el sol se ponga. Se trata de la parte de la Ma10 comprendida entre los pueblos de Banyalbufar y Estellencs, literalmente colgados de la montaña y desde cuyo mirador en la Torre del Verger podréis disfrutar, ahora si, de una de las puestas de sol más espectaculares que habréis visto jamás.
Toller del Verger
Puesta de sol desde la Toller del Verger

Ya en Palma, os recomiendo el Restaurante Can Pedro para la cena. Un bullicioso local de comida mallorquina tradicional de la mejor calidad, situado en la pequeña montaña de Na Burguesa, a tan sólo 15 minutos en coche del centro de la ciudad. Después, tan sólo tenéis que recorrer en coche los escasos metros que os separan de la cima, para disfrutar de una copa con las espectaculares vistas de la Bahía de Palma de fondo en el Restaurante Kaskai.

Hasta mañana!

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