Puente en Mallorca. Primer día: Palma

Pocos destinos hay en nuestro país más apetecibles en verano que alguna de las maravillosas islas que forman parte de su geografía. Si además añadimos cercanía, espectaculares playas y paisajes paradisíacos, está claro que una opción a tener muy en cuenta es la de pasar unos días en las Islas Baleares.

Puerto Palma de Mallorca
Paseo Marítimo de Palma

A pesar de la proximidad entre unas y otras, las islas que conforman el archipiélago, son muy diferentes entre sí, estando especializadas en diferentes tipos de turismo, por lo que habremos de elegir una u otra, en función de nuestras preferencias vacacionales. Todos hemos oído hablar de las desenfrenadas noches ibicencas, de la sofisticación y el glamour que la convierten en uno de los destinos favoritos de la “gente guapa” que desea ver y ser vista. Aún así, y como mallorquina con gran parte de la familia en esta isla, he de decir que existe otra Ibiza, la de las calas tranquilas, los pueblos en los que se ha detenido el tiempo y los restaurantes para locales en los que se come de lujo por un módico precio. Sin embargo, Ibiza es y será (por lo menos por ahora) un destino más relacionado con la fiesta que con la tranquilidad.

Menorca en cambio es todo lo contrario. Si lo que se busca es estar relajado y desconectar del mundo, pocos sitios quedan en España en los que uno pueda desaparecer como en esta Isla Balear. Sus maravillosas playas y acogedores pueblos son el paraíso de los adictos a la paz y el relax.
Banyalbufar
Banyalbufar, al noroeste de la isla

Para mí Mallorca es la mezcla perfecta entre ambas. Su mayor extensión le permite dedicar zonas enteras al turismo joven y de masas y otras al familiar. Su exuberante naturaleza la convierte en el destino idóneo si lo que se busca es practicar deporte o turismo de aventura (ciclismo, trekking, escalada, deportes acuáticos…) y por supuesto las playas son inmejorables (y no es amor patrio). Todo ello, junto con una amplia oferta de actividades culturales y una excelente gastronomía…alguien da más? Bien, pues vamos a olvidarnos de las típicas noticias veraniegas de los telediarios y a descubrir todo lo que esta maravillosa isla está dispuesta a ofrecernos.

Es obvio que en 3 días, que es lo que va a durar esta visita, nos vamos a dejar infinidad de lugares de la isla por recorrer, pero teniendo en cuenta que no voy a dedicar ninguno de ellos a la playa (al final del tercer día dejaré una selección de mis playas favoritas) y que se trata de una primera aproximación, un puente en Mallorca será suficiente para dejarnos con la miel en los labios y convencernos de que Mallorca es un destino recurrente. Además, al no haber días dedicados a la playa, podréis realizar esta escapada en cualquiera de las estaciones del año.
Can Joan de S'aigo
Ensaimada y Quarto en Can Joan de s’aigo

Comenzamos el día como toca, con un contundente desayuno autóctono, y para eso, nada mejor que uno de mis lugares favoritos de Palma, Can Joan de s’aigo, una cafetería/pastelería de entre las más antiguas de la ciudad. Situado en pleno casco histórico (C/ Can Sanç 10), el establecimiento ofrece una surtida carta de bollería mallorquina, incluidas por supuesto, las famosas ensaimadas. Cremadillos, robiols, cocas…y una serie de helados artesanales que harán que desees tener un estómago más grande para poder probarlo todo. Y para rematar, todo a unos precios realmente económicos. Ahora ya si, con las pilas bien cargadas, nos disponemos a recorrer algunos de los rincones más hermosos de esta gran pequeña ciudad.

Iniciamos el recorrido por la impresionante Catedral-Basílica de Santa María o La Seu, como la llamamos los palmesanos. Se trata de uno de sus monumentos más conocidos y fotografiados, y no me extraña, ya que es la única catedral gótica en el mundo, cuyos muros se asoman al mar. Es cierto que donde éstos se reflejan ahora es en el gran lago del Parque del Mar, pero en 1.229, año en el que el rey Jaime III ordenó su construcción sobre la antigua gran Mezquita de Madina Mayurca, este parque no existía, por lo que el templo se hallaba literalmente al borde del Mediterráneo. Otros récords con los que cuenta son los del poseer el mayor rosetón original del mundo, así como también una de las naves centrales más altas.
Catedral de Palma
La Seu desde el Carrer del Palau Reial

Ya en su etapa contemporánea, la Catedral ha sido objeto de diferentes intervenciones a manos de artistas de fama internacional como Antoni Gaudí o Miquel Barceló. El primero realizó diversas tareas de reestructuración del espacio para configurarlo en gran parte, como lo vemos hoy en día. También se encargó de incluir detalles decorativos de estilo modernista, algunos de los cuales quedaron sin finalizar ante la repentina marcha del artista de la isla. Se dice que los comitentes de dicha intervención, una vez pudieron observar la marcha de los trabajos, ordenaron paralizar las obras, ante su total desacuerdo con las formas propias del artista catalán, formas que hoy maravillan a medio mundo.

En cuanto a Barceló, en 2007 presentó un retablo cerámico que recubre las paredes de la Capilla del Santísimo. Sin entrar en una valoración de la obra, considero una muy mala actuación la destrucción del retablo barroco que adornaba la capilla con anterioridad a la intervención, así como la cubrición sin un análisis y recogida de documentación previas, de los frescos del siglo XIV que se hallaron al retirar dicho retablo barroco.
Abandonamos la Catedral y tan sólo hemos de cruzar la pequeña explanada que la antecede para encontrarnos ante otro de los principales monumentos de Palma: La Almudaina, residencia oficial de los sucesivos monarcas del Reino de Mallorca, Aragón y España, hasta llegar hasta los actuales, que la utilizan para ceremonias y recepciones durante el verano.
La Almudaina
La Almudaina desde S’Hort del Rei

En realidad, el actual Alcázar es una reconstrucción del anterior de origen musulmán, que a su vez sustituyó a otro de origen anterior, y así sucesivamente hasta remontarnos a la primera construcción, que algunos sitúan en época romana. Como ha sucedido en multitud de ocasiones a lo largo de la historia de la humanidad cuando un pueblo ha conquistado a otro, éste siente especial interés en situar sus nuevos templos y edificios de gobierno sobre aquellos ligados política, social o emocionalmente a los anteriores habitantes, mostrando así su supremacía y el inicio de un tiempo nuevo, que elimina al anterior.

Actualmente, La Almudaina está dividida en el Palacio del Rey, el de la Reina, la Capilla de Santa Ana y los baños, custodiando en su interior una importante colección de valiosos objetos con un gran interés histórico-artístico ligados a la corona y que son por tanto gestionados, junto con el Palacio, por Patrimonio Nacional.
Palma de Mallorca
Carrer de Miramar

Una vez visitada La Almudaina, dedicamos el resto de la mañana hasta la hora de comer, a callejear por el caso histórico de la ciudad. Os recomiendo especialmente los callejones que rodean la parte posterior de la Catedral y que conectan con el Parque del Mar, de una tranquilidad y belleza sin igual. La Plaça de Santa Eulàlia, el Carrer d’en Morei o el de Santa Clara, forman parte de una Palma por la que no han pasado los siglos. Además hallaréis espacios tan interesantes de visitar como los Baños Árabes, una de las pocas muestras de arquitectura musulmana que quedan en Mallorca o el Museu de Mallorca, cuya colección puede explicar por sí sola gran parte de la historia de la isla.

En cambio si lo que os interesa es la parte más animada del casco antiguo, con mayor concentración de turismo, tiendas, etc., no tenéis más que atravesar unas pocas calles para llegar a las concurridas y no menos tradicionales Plaça de Cort (con el Ayuntamiento y un Olivo centenario), Plaça Major, o a las calles Colom o Via Sindicato, en las que encontrarás todo tipo de tiendas de artesanía y productos locales, así como otras de marcas conocidas. Y si os queréis llevar unas ensaimadas a casa, éste es el momento de encargarlas (prohibidas las del aeropuerto!). Las del Horno Santo Cristo en la calle de San Miquel, o en la de Peraires son de mis favoritas.
Llegó la hora de comer y nos acercamos al Celler Sa Premsa, un restaurante de cocina típica mallorquina situado en pleno centro de la ciudad, que seguro no os dejará indiferentes. Abierto desde 1958, en el Celler (bodega en mallorquín), podrás encontrar todos los platos tradicionales de la mesa mallorquina de toda la vida a precios muy asequibles: Frito de matanzas, sopas mallorquinas, gató con helado de almendras, acompañados de una selección de los mejores vinos locales.
Jaume III Palma
Jaume III desde el Bar Bosch

Terminamos de comer y nos acercamos a la Plaça del Rei Joan Carles I para “hacer el café”, como decimos allí. Para ello, nada mejor que la terraza del mítico Bar Bosch, ventana desde la que ver pasar la vida palmesana desde 1936. Se dice que si quieres encontrarte con alguien en Palma, tan sólo tienes que sentarte en la terraza de esta cafetería y esperar el tiempo suficiente. Tarde o temprano todo el mundo pasa por el Bar Bosch.

Después del café, ya estamos en condiciones para retomar nuestro paseo. Subimos por Jaume III, la avenida en la que se concentran algunas de las mejores boutiques de la ciudad, para llegar hasta el Passeig de Mallorca, curso de la Riera y en uno de cuyos extremos, el que da al mar, se encuentra Es Baluard, el museo arte moderno y contemporáneo de Palma. Aprovechando parte del perímetro de la antigua muralla defensiva de la ciudad, se inauguró en 2004 este museo que alberga una colección de cerca de 500 obras, tanto de artistas locales, como nacionales e internacionales.
Es Baluard Palma
Atardecer desde la azotea de Es Baluard

Además de la colección permanente, el museo cuenta con una agenda de exposiciones temporales que hará las delicias de los buscadores de últimas tendencias. Lo que sí que os recomiendo encarecidamente, es que subáis a la azotea para ver la puesta de sol…sencillamente espectacular!!

Saliendo de Es Baluard y adentrándonos de nuevo en el casco antiguo, encontraremos la zona de La Lonja, o lo que es lo mismo, el antiguo barrio de pescadores. Os recomiendo que lo paséis temporalmente de largo para tomar las últimas fotos de la Catedral, sumida ahora en la “hora azul”, y regreséis sobre vuestros pasos para pasar la velada en él.
La Plaça de la Drassana (astillero) con sus terrazas para tomar algo, y la Plaça de La Llotja,  con su espectacular Lonja del pescado (hoy espacio cultural), son las principales válvulas de este corazón lleno de vida. En él encontraréis multitud de restaurantes de diferentes estilos y precios: desde una pequeña pizzeria con horno de leña y precios económicos como es Giovanini, hasta los típicos restaurantes de comida española (tapas, etc) dirigidos a turistas como La Cueva y La Paloma. Os recomiendo el Orient Express, un restaurante/vagón con una muy buena carta a precios razonables.
La Lonja
El edificio de La Lonja

Para aquellos a los que todavía les quede algo de energía, una copa en el Ábacco, coctelería situada en el interior de un antiguo palacio mallorquín (ojo, no es para todos los bolsillos), o en la azotea del Hotel Saratoga, donde podréis disfrutar de su excelente programación de conciertos de jazz, con músicos de renombre a nivel internacional.

Y a descansar de ha dicho, que mañana nos espera una larga jornada repleta de kilómetros en busca de las mejores panorámicas de la isla.

Información de utilidad:
Catedral: http://www.catedraldemallorca.info/principal/es/horariosgral/horarios-visita
La Almudainahttp://www.patrimonionacional.es/real-sitio/palacios/6254
Celler Sa Premsa: /http://www.cellersapremsa.com/es/
Bar Bosch: http://barbosch.es/
Es Baluard: http://www.esbaluard.org/es/
Orient Expresshttp://lalonja-orient.es/restaurante-orient-express/
Ábacohttp://www.bar-abaco.es/
Blue Jazz Club Hotel Saratogahttps://www.hotelsaratoga.com/hotel-saratoga-bluejazzclub.php#.VdCk_rLtmko

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