De Oporto a San Sebastián en dos semanas. Séptimo día. Fragas do Eume

Descubriendo nuevos paraísos sin salir de España

Galicia
Fragas do Eume

Alcanzamos el Ecuador de nuestra ruta por el norte de la Península después de haber visitado algunos de los lugares más bellos de Galicia y del norte de Portugal. Pero si lo visto hasta ahora os ha parecido una pasada, atentos a lo que nos espera en esta segunda mitad del viaje.

Ayer terminamos el día en la milenaria Santiago de Compostela, con una original cena en O Fogar do Santiso, así que es desde allí desde donde partiremos a nuestro próximo destino: el Parque Natural Fragas do Eume, a unos 100 Km aproximadamente (1h 15min. en coche). Por el camino, atravesaréis la impresionante Ría de Betanzos, y si el tiempo acompaña, quizás podáis pegaros un chapuzón antes de continuar, en alguna de las magníficas playas de la zona, como la de Perbes o la Playa Grande, en Bergondo.
Fragas do Eume
Fragas do Eume

El exuberante bosque que conforma Fragas do Eume cubre aproximadamente 9.000 hectáreas de extensión siguiendo el curso del río Eume (fraga significa bosque con árboles de diferentes especies), y posee una vegetación tan rica y tupida que hay algunos tramos en los que apenas pasa la luz. El río ha labrado un cañón a lo largo de su recorrido, cuyas abruptas laderas alcanzan en algunos puntos, los 300 metros de desnivel. Recorriendo este lugar, se tiene la sensación de estar en alguno de esos bosques que la imaginería popular relaciona con el norte de Europa, (Ay! el día que aprendamos a valorar la riqueza de nuestro Patrimonio…).

Existen cuatro puntos de acceso, yo os recomiendo el que tiene como destino el

Fragas do Eume
Fragas do Eume

Monasterio de Caaveiro, desde Pontedeume. Accediendo por este punto, encontraréis un centro de interpretación del Parque, en el que podréis alquilar bicicletas eléctricas para recorrerlo cómodamente. A lo largo de este recorrido que sigue el curso del río, descubriréis paisajes impresionantes que harán las delicias de los amantes de la fotografía.

Siguiendo las señales y sobre una pequeña loma, encontraréis el Monasterio de Caaveiro, cuya fundación se remonta al siglo X y se atribuye a San Rosendo. Este monasterio llegó a tener mucha importancia durante la Edad Media, pero después de la desamortización de 1849, terminó por ser abandonado. Lo que podemos contemplar hoy es un valioso conjunto de edificios románicos (algunos de ellos restaurados), rodeados por espesos bosques y cursos de agua.
En la misma loma hay una pequeña cafetería en la que podréis reponer fuerzas con uno de los mejores panes gallegos que he comido nunca, acompañado de quesos y embutidos de la tierra. Sencillo, pero no por ello menos espectacular!
A partir de aquí todo dependerá de vuestras fuerzas. Podéis seguir la ruta hasta el rumor del Sesín, que desagua en el Eume un poco más abajo del Monasterio, o seguir cualquiera de las demás rutas del Parque.
Monasterio de Caaveiro
Entrada al Monasterio de Caaveiro

Una vez terminada la visita, podéis buscar alojamiento en Pontedeume u optar por seguir asilvestrados, pasando la noche en alguno de los campings de la zona. Nosotros elegimos la segunda opción y dormimos en el Camping Fragadeume, que tiene buenas instalaciones y está muy bien de precio. Además, por su ubicación nos permitía visitar al día siguiente el Monasterio Santa María de Monfero.

Una vez montada la tienda, ubicados los enseres, aseados los cuerpos y lavada la ropa, no queda más que tumbarse a disfrutar de la noche estrellada y descansar para afrontar nuestro último día en tierras gallegas, un día en el que además del citado Monasterio, visitaremos la Playa de las Catedrales y el pintoresco pueblo de Cudillero, ya en Asturias.

 

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