De Oporto a San Sebastián en dos semanas. Sexto día. Santiago de Compostela

Siguiendo el rastro del Santo
Sexto día de nuestras vacaciones por el norte de España y después de haber visitado Oporto, Baiona, las Islas Cíes y Orense, nos enfrentamos a uno de los platos fuertes del viaje, la gran Santiago de Compostela.
Catedral Santiago
Desde las cubiertas de la Catedral

Con uno de los legados historico-artísticos y gastronómicos más importantes de la península, es difícil que esta ciudad con miles de años de historia decepcione a algún visitante. No os engañéis, en Santiago hay mucho que ver y mucho que hacer, y nosotros sólo tenemos un día para visitarla por lo que, en lugar de llenarlo completamente con diferentes actividades, os recomiendo que sigáis esta pequeña ruta que conseguirá que os marchéis al siguiente destino con la sensación de haber captado la esencia de la ciudad y sobre todo, con muchas ganas de volver!

Ayer pasamos un fantástico día de culto al cuerpo (sobre todo al estómago) en la maravillosa Orense, por lo que, en un poco más de 1 hora en coche, nos encontraremos en Santiago. Os recomiendo buscar un parking tranquilo, y dejar el vehículo allí, ya que el casco antiguo de la ciudad es pequeño y se puede llegar andando a todas partes.
Una vez os encontréis ya en el centro, lo mejor es que deis un paseo por las callejuelas de los alrededores de la plaza del Obradoiro. Conforman la parte más turística de la ciudad, por lo que están a rebosar de gente, tiendas de souvenirs, de productos típicos de no tan típica procedencia…en fin, lo de siempre. Por eso os recomiendo que lo hagáis cuanto antes, así ya se os quitan esos pensamientos de…¿qué habrá por allí?, ¿por qué habrá tanta gente?…y os podéis dedicar el resto del día a ver la verdadera Santiago.

 

Peregrinas en la Plaza del Obradoiro

Una vez hecho esto, os recomiendo una de estas dos visitas: El colegio de Fonseca, cuya construcción en el siglo XVI fue supervisada por Alonso de Covarrubias (no os perdáis la impresionante fachada plateresca y el claustro realizado por Gil de Hontañón en el mismo estilo), o el Museo do Pobo Galego, museo etnográfico y de cultura gallega situado en el Convento de Santo Domingo de Bonaval y cuya triple escalera helicoidal de piedra os dejará sin palabras.

A continuación, un paseo relajante por la Alameda para disfrutar de las magníficas vistas de la catedral. Con un poco de suerte (y de voluntad), encontraréis su romántico banco libre, aunque ocupado tampoco está nada mal.
Catedral Santiago
Catedral de Santiago de Compostela

Como seguro que ya empieza a apretar el hambre, os recomiendo “O Dezaseis”, un magnífico restaurante nada turístico (de hecho la carta sólo la tienen en gallego) en el que encontraréis un menú riquísimo elaborado con productos de primera calidad, y a muy bien precio. Está un poco alejado de la zona turística (unos 15 min andando), pero os aseguro que merece la pena.

Después de comer ya no podemos retrasar más el momento, nos vamos derechitos al hito patrimonial alrededor del cual funciona todo el entramado turístico de Santiago, su catedral. La habréis visto ya desde la distancia y desde mil perspectivas a medida que paseabais por las calles del casco antiguo, pero nada os preparará para la magnificencia de su interior.
Fachada de la Catedral de Santiago

Emplazamiento, según la tradición, del Sepulcro del Apóstol Santiago, éste hecho la convirtió durante la Edad Media, en uno de los principales centros de peregrinación europeos. En aquel momento, el tener una reliquia era para cualquier institución religiosa, una fuente muy importante de ingresos, no sólo relacionados con las peregrinaciones, sino también a la hora de conseguir financiación por parte de reyes, nobles, etc, para poder llevar a cabo las diferentes acciones que cada congregación necesitase en su momento. Y de esta manera, alrededor de la tumba del Apóstol, es como se llega a construir uno de los mayores y más bellos templos de estilo románico de la Edad Media.

La catedral ofrece una gran variedad de visitas guiadas y actividades para los visitantes, yo os recomiendo dos: la visita guiada del subsuelo, en la que podréis observar claramente las diferentes etapas constructivas del templo, y la de los tejados, con unas vistas inmejorables de todo el casco antiguo. Si quedáis tan prendados de su historia y su arquitectura como quedé yo, y queréis profundizar en ellos, os recomiendo la guía de Alejandro Barral Iglesias.
Santiago de Compostela
Vistas desde las cubiertas de la Catedral

Después de esta intensa visita cultural, un poco de tranquilidad en el jardín interior de Casa Felisa, donde podréis tomaros un vinito de la tierra, un último paseo para hacer las compras de rigor (una Tarta o unos Caprichos de Santiago, por ejemplo) y de vuelta al coche, que nos espera una de las grandes sorpresas del día: O fogar do Santiso.

 

O Fogar do Santiso
Carne a la piedra en O Fogar do Santiso

Se trata de un “restaurante” con un encanto muy especial a pocos kilómetros de Santiago. A mí me conquistó porque conserva ese carácter enxebre gallego y porque es un sitio por el que no ha pasado el tiempo. Os recomiendo el churrasco o las verduras de temporada, la tortilla y como postre, la tulipa de queso y fresa. Además la cocina es ecológica y la mayoría de sus productos son de producción propia.  Para rematar, el dueño sale a veces a tocar la gaita y a menudo, sobre todo en fin de semana, se realiza la queimada. Finalmente, tienen una pequeña selección de productos de “merchandising” casi regalados: tazas, postales y demás artilugios con el pequeño logo del restaurante para llevar de recuerdo.

Y con la felicidad habitando en todos nuestros sentidos, nos vamos a descansar para soñar con nuestro próximo destino, nada más y nada menos que el Parque Natural Fragas Do Eume.

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