De Oporto a San Sebastián en dos semanas. Decimosegundo día. Bilbao

Como el Ave Fénix

Guggenheim Bilbao
Museo Guggenheim de Bilbao

Duodécimo día ya de este viaje por el norte de Portugal y España y parece que fue ayer cuando nos dirigíamos ilusionados hacia Oporto para comenzar nuestra ruta. El tiempo comienza a escasear pero no os preocupéis porque llegamos al País Vasco, una tierra con tanto que ofrecer que en pocos minutos os olvidaréis del reloj y os dejaréis llevar por el gran ambiente de las ciudades que hemos escogido para nuestra ruta: Bilbao y San Sebastián.

Es cierto que al igual que Galicia, Asturias y Cantabria, el País Vasco se encuentra plagado de lugares en los que sería imperdonable no hacer una parada. Pero nosotros tenemos los días que tenemos y por otra parte, lo bueno de esto, es que todos están a unas pocas horas en coche de la mayoría de Comunidades, por lo que podéis (y debéis) visitar el norte de España cada vez que tengáis oportunidad.
Bilbao fue desde su fundación en el siglo XIII, un importante enclave portuario basado principalmente en el transporte de la lana de Castilla y el hierro extraído de las canteras vizcaínas.
Ya a finales del siglo XIX y principios del XX, la ciudad sufrió una fuerte industrialización relacionada con el sector metalúrgico que generó una explosión demográfica y un crecimiento urbanístico sin planificación previa. Con la crisis del sector metalúrgico en la década de 1980, la urbe entrará en un proceso de desindustrialización, que llevará al Gobierno a apostar por una fuerte inversión en infraestructuras que transformen Bilbao en una ciudad de servicios.
Interior del Guggenheim

Es dentro de este contexto donde nace el Museo Guggenheim de Bilbao que, más que un museo, es un proyecto global que ha causado un importante impacto en la economía de la ciudad, transformándola no sólo a nivel urbanístico, sino también a nivel social. Construido por el arquitecto Frank O. Gehry, el Guggenheim de Bilbao tiene una media de 1 millón de visitantes anuales, lo que ha significado una fuerte subida del turismo, la revitalización de muchos espacios públicos y privados y una importante mejoría en la imagen de la urbe.

Por otra parte, no son pocos los que ven el aspecto negativo de tan brusco cambio: altísimos costes de construcción y mantenimiento (provenientes casi en exclusiva del departamento de Cultura del Gobierno Vasco), subidas astronómicas en los precios de la hostelería que hacen que la población local tenga más difícil el disfrutar de su tiempo de ocio, masificación de los espacios públicos, el encarecimiento de la vivienda y, ya a nivel artístico, también se ha criticado la pobreza de la colección que la Fundación Salomon Guggenheim ha destinado a su filial bilbaína, acrecentando la fama que ésta ha adquirido en los últimos tiempos de abrir “sucursales” vacías de contenido.
Jeff Koons, Tulipanes

Fuera de toda polémica, el Guggenheim de Bilbao merece una visita sin ninguna duda. Su original arquitectura, sus exposiciones temporales, y sus instalaciones permanentes (Richard Serra, Jeff Koons, Louis Bourgeoise…) harán las delicias de los amantes del arte contemporáneo y también de los de aquellos que como yo, prefieren otro tipo de arte, pero les gusta experimentar en primera persona las cosas de las que todo el mundo habla.Para la tarde, nada mejor que pasear siguiendo el curso del Nervión dirección sur, mientras disfrutáis de las vistas (sobre todo arquitectónicas). Cruzad el río desde Uribitarte (el Ensanche), en la margen izquierda, hacia el Casco Viejo por el Zubizuri, el famoso puente diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava, cuya pasarela tuvieron que cubrir con una alfombra para evitar las constantes caídas de los viandantes debido al material extremadamente resbaladizo con el que estaba construida.

Una vez al otro lado, dedicaros al inmenso placer de callejear por una zona repleta de historia, encontrando a cada paso lugares interesantes como la Catedral, la Iglesia de San Antón, o el Museo Arqueológico, situado en lo alto de las escaleras que suben desde la Plaza Miguel Unamuno y que os recomiendo encarecidamente para profundizar en los orígenes de esta maravillosa tierra.

Pintxos Bilbao
Pintxos vascos (absolutbilbao.com)

Muy cerca, en la calle Gurutze, encontraréis la pastelería Bizkarra, especializada en repostería vasca: Carolinas, Pasteles de Arroz, Baldosas de Bilbao…difícil resistir la tentación y aguantar hasta la cena.

Ya muriendo la tarde, continuamos empapándonos de la cultura vasca, pero esta vez hablamos de la cultura popular, la de los bares, las terrazas, y por supuesto, la gastronómica, todas ellas verdaderos puntos fuertes de esta gran ciudad. En la Plaza Nueva y sus alrededores encontraréis decenas de locales en los que probar cientos de deliciosos pintxos elaborados con los mejores productos de la tierra. Sumémosle el espléndido ambiente que se respira en toda esta zona (y en las similares de todas las ciudades del norte de España) y un par de vasos de Txakolí…y ya tenéis otro de los momentazos de las vacaciones!

No quería despedirme sin haceros mi recomendación literaria relacionada:  Días de Barrena, de Koldo Landaluze. Feliz lectura y feliz descanso!

Hasta mañana!

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