De Oporto a San Sebastián en dos semanas. Decimotercer y decimocuarto días. San Sebastián y regreso a Madrid

Aquí estamos viajeros, apurando las últimas horas de nuestra ruta por el norte peninsular con algo de pena por las vacaciones que se acaban, pero al mismo tiempo contentos y agradecidos por todo lo que hemos vivido. Nada mejor que sentir que no nos equivocamos al escoger destino, y que nuestras elecciones, no sólo no nos han defraudado, sino que las recomendaríamos a todos nuestros amigos y conocidos como opción para unas grandes vacaciones.
Catedral del Buen Pastor
Catedral del Buen Pastor en San Sebastián
Parece que fue ayer cuando partimos rumbo hacia Oporto y nos perdimos por sus calles rebosantes de alma, cuando nos relajamos en las magníficas playas del norte de Portugal y surcamos los mares para buscar la tranquilidad y espectacularidad de las Islas Cíes. Atravesando paisajes dignos de las mejores postales, conquistamos ciudades rebosantes de historia como Orense y Santiago, siempre encontrando tiempo para disfrutar, no sólo de su Patrimonio Cultural, sino también de sus termas, sus bulevares y como no, su rica y variada gastronomía. En las Fragas do Eume aprendimos que los paisajes gallegos tienen poco que envidiar a otros mucho más conocidos y vanagloriados del norte de Europa, y creímos sumergirnos en el sueño de un loco visitando la Playa de las Catedrales.
Qué decir de las tierras asturianas, donde uno apenas puede imaginar algo que pedir, algún otro lugar mejor en el que estar si nos preguntaran. Cantabria nos sorprendió no sólo por su belleza, sino por las experiencias que aportó a nuestro ya de por sí nutrido recorrido: El Museo de Altamira y el Parque de la Naturaleza de Cabárceno forman ya parte de nuestros curriculums viajeros y siempre nos preguntaremos por qué demonios no son más conocidos, visitados y difundidos.
En el País Vasco descubrimos un destino recurrente, un lugar al que escapar cada vez que nos sea posible para comer, para reír, para beber y para ser. Y aquí estamos en esta última jornada, en una de mis ciudades favoritas en todo el mundo: San Sebastián.
Monte Igueldo
Vistas a la Bahía de La Concha desde el Monte Igueldo

Es difícil transmitir en una guía viajera lo que se respira en esta ciudad. Si uno se pone a enumerar sus hitos patrimoniales, sus lugares de referencia, sus mejores restaurantes, etc, por supuesto que conseguirá atraer la atención de los lectores e incluso a lo mejor alguno de ellos la anota como próximo destino. Pero San Sebastián no es eso, es mucho más, y la única manera de que comprendáis a qué me refiero, es yendo a visitarla.

Comenzamos el día subiendo al Monte Igueldo, situado en la parte oeste de la ciudad y desde el que se disfrutan unas espectaculares vistas de la Bahía de La Concha y de la Isla de Santa Clara. Nosotros subimos en coche, pero también hay un funicular que por un módico precio os ahorrará la larga y empinada subida. Una vez en la cima, podéis visitar su parque de atracciones, aunque nosotros no lo hicimos por falta de tiempo. En este enlace encontraréis toda la información de utilidad para preparar la visita: http://www.monteigueldo.es/es/index_es.php.
Chillida Peine del Viento
Chillida Peine del Viento

Después del descenso, y ya de camino a la playa, nos detuvimos en el famoso “Peine del viento”, un conjunto de esculturas del artista Eduardo Chillida, incrustado en la roca y azotado por las olas del mar Cantábrico. Ya sea por su concepto romántico, por el entorno, o porque me gusta mucho la obra de este escultor, disfruté mucho sentándome a observar cómo Chillida consiguió insertar un elemento en principio ajeno al paisaje como es el acero, en un entorno natural sin que en ningún momento resulte fuera de lugar.

Ya bien entrada la mañana, nos fuimos a disfrutar de algunas horas de relax en la popular Playa de la Concha, una de mis playas favoritas de toda la Península. Probablemente debido a los numerosos días de lluvia que hay por estas zonas, los donostiarras tienen muy claro que cuando sale el sol, hay que aprovecharlo. Esto hace que en ocasiones, la playa esté abarrotada con temperaturas con las que en el resto de España, no nos atreveríamos a salir de casa sin jersey. Tengo que decir que no puedo quejarme ya que he estado en esta ciudad tres veces, y en las tres he disfrutado de un tiempo espléndido. Dicho lo cual, no os dejéis desanimar por las temperaturas a la hora de visitar en norte!
Playa de la Concha
Playa de la Concha

Después de un buen descanso (con siesta incluida) en la animada playa, nos dimos un paseíto por el Paseo Marítimo hasta alcanzar la Catedral del Buen Pastor, un bello templo construido en el siglo XIX en estilo neogótico. Continuamos nuestro camino para adentrarnos en la Parte Vieja de la ciudad, situada entre el puerto y la desembocadura del río Urumea. Calles animadas a cualquier hora del día, todo tipo de tiendas de productos típicos de la tierra, dos de las iglesias más importantes de la ciudad (Santa María del Coro y San Vicente) y por supuesto, sus numerosos y exquisitos bares de pintxos, os proporcionarán todos los ingredientes para una velada inolvidable.

Decimocuarto día
Teniendo en cuenta que el viaje hasta Madrid es de aproximadamente 5 horas sin tráfico, nosotros partimos de San Sebastián después del desayuno. Esto nos permitió hacer una parada hacia la mitad del camino en Burgos para visitar su increíble catedral (no tenemos remedio!), uno de los principales templos góticos de España junto con las catedrales de Toledo y León.
Catedral Burgos
Claustro de la Catedral de Burgos

Su interior es, para que me entendáis, la representación en vivo de un manual de historia del arte medieval y renacentista español ya que los principales artistas (arquitectos, escultores) de estos períodos realizaron algunas sus obras más significativas para esta catedral. El Cimborrio gótico-plateresco (Juan de Colonia), La Capilla del Condestable en estilo gótico isabelino (Diego de Siloé y Felipe Bigarny), el retablo de la Capilla de Santa Ana (Gil de Siloé), o la renacentista Escalera Dorada (Diego de Siloé) son sólo algunos ejemplos de la indescriptible riqueza que la Catedral de Burgos aportó a la Historia del Arte.

En fin viajeros, creo que poco más podemos pedir ya. Volvemos a casa con la mochila llena de experiencias y recuerdos para nutrir las horas y los días que quedan hasta nuestro próximo viaje.
Próximo destino: Nueva York

 

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