De Oporto a San Sebastián en dos semanas. Primer día. Madrid-Oporto

Rumbo al oeste

Naturaleza, playa, cultura, gastronomía…buscábamos unas vacaciones que pudieran ofrecerlo todo. Para complicar un poco más las cosas, contábamos con un presupuesto apretado y llevábamos a nuestra mascota con nosotros. Parece una combinación imposible ¿verdad?, pues no lo es en absoluto. Las vacaciones perfectas existen, y existen sin salir de la península.
Salimos de Madrid por la mañana tempranito, con una ruta de unas 5:30 h. por delante. Es un viaje cómodo, con buenas carreteras y pocos peajes y baratos. A6, AP-6, AP-51, A-50, E-80…y A1 hacia N14…pero bueno, todos conocéis herramientas estupendas para buscar la mejor ruta.

Oporto
Oporto

En cuanto al alojamiento, tanto en Oporto, como durante todo el viaje, os recomiendo apps tipo Air b&b con las que podéis encontrar lugares magníficos a muy buen precio, y que además os permiten aprovechar al máximo la mayor ventaja de este viaje: la falta de planificación. Que me gusta esta ciudad, pues me quedo un día más, que no es lo que esperaba, pues cogemos el coche y nos marchamos ya mismo al siguiente destino o variamos ruta y nos desviamos para visitar algún lugar fuera de la planificación inicial y aprovechar así un día extra con el que no contábamos. Al no tener reservas con muchos días de antelación, podéis ir cambiando de opinión e ir buscando alojamiento de un día para otro.
Si salís temprano de Madrid, llegaréis a Oporto después de la hora de la comida, pero después del palizón del coche, lo que os recomiendo es un paseo relajado por el centro de la ciudad, y dejar para el día siguiente los planes más “intensos”, (léase museos, catedrales, zonas atestadas de turistas…etc). En cuanto al paseo, lo mejor es empezarlo con un buen café en el Majestic, en Rua de Santa Catarina, esquina con Rua de Passos Manuel, en plena zona comercial.
El Majestic café es un impresionante establecimiento de casi 100 años de antigüedad, con una decoración Art Nouveau que os dejará con la boca abierta, y unos pasteles que os ayudarán a sacarla de nuevo de su inmovilidad. Tiene además una terracita en la entrada, que se convierte en una ventana desde la que observar la vida de una de las zonas más animadas de la ciudad mientras saboreas alguno de sus deliciosos manjares.

Librería Lello e Irmao
Librería Lello e Irmao

Una vez realizada la parada para el “repostaje”, toca ponerse el gorro de explorador y callejear para descubrir mil comercios a cuál más interesante. Mis favoritos: los de alimentos y las librerías, así que os dejaré un ejemplo de cada. Para foodies, A Pérola do Bolhao, una antigua tienda de cerámicas (de ahí la llamativa fachada), reconvertida en paraíso de los productos gourmet lusos: embutidos, quesos, frutos secos y por supuesto, vinos. Eso sí, no esperéis precios de supermercado.
Y para los amantes de la lectura (y de los libros), Lilo & Irmao, que más que una librería, parece el escenario de un cuento (no debo ser la única que lo piensa, porque que allí se han rodado algunas escenas de la saga Harry Potter). Si os gustan mucho los libros, os recomiendo ir con bastante tiempo, ya que es un lugar en el que una puede perderse la tarde entera sin darse cuenta del paso del tiempo. Tienen una sección de libros en castellano bastante limitada, pero podéis llevaros un Pessoa o unSaramago en portugués, que además de representar verdaderos recuerdos del viaje, se entienden perfectamente, palabra!
Advertencia: en Portugal todo se adelanta por lo menos una hora con respecto a los horarios españoles, así que no se os ocurra intentar ir después de las 19:00 porque os la encontraréis cerrada a cal y canto. Por otra parte, está prohibido hacer fotos, excepto durante la primera hora de la mañana.
Para la cena, y aprovechando que estáis por la zona, os recomiendo el restaurante Abadía do Porto, que como su propio nombre indica, está ubicado en el interior de una antigua abadía en la que los peregrinos se detenían unas horas en su camino hacia Santiago. Es un local con un ambiente súper agradable y distendido, lleno de portugueses y con un servicio amabilísimo, hasta nos dejaron cenar en el interior con perro!. Sus especialidades son el cabrito asado y por supuesto, el bacalao.
Y si después de la cena todavía os veis con fuerzas, una copita en el Tribeca Jazz Club, donde además podréis disfrutar de la mejor música en vivo.
Y a retomar fuerzas, que mañana nos espera un día lleno de novedades en la maravillosa Oporto!

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