7 días en Roma. Sexto día. La fiesta del Arte y la Aquitectura

Plaza España, Sta. María del Popolo, Villa Borghese, Galería Nacional de Arte Moderno, Villa Giulia, Ara Pacis, San Lorenzo.

Trinitá del Monti
Escalinata de Trinità dei Monti desde Via Condotti

Comenzamos el día al pie de la escalinata di Trinità dei Monti, o lo que es lo mismo, la explanada de la Plaza España en Roma. Plaza que no se llama Plaza de Francia por poco, ya que originalmente, el proyecto de la escalinata debía ser sufragado por este país pero, por unos “pequeños desacuerdos” entre los dos países hicieron que finalmente España cubriera la mayor parte de los gastos.
Construida entre 1726 y 1729 por Francesco De Sanctis y comisionada por Urbano VIII para cubrir el fuerte desnivel entre la plaza y la iglesia, la escalinata es una de las grandes escenografías barrocas que configuran nuestra imagen de la Roma papal. A rebosar de turistas y paseantes de todo tipo, la explanada es además uno de los lugares con mayor ambiente de toda la ciudad. Sentarse en uno de sus escalones rodeados de azaleas (sólo en primavera) a ver pasar la gente, fue y sigue siendo uno de mis pasatiempos, en el sentido más fructífero de la palabra, favoritos.
Si el lugar os atrapa y sentís que no estáis listos para marcharos, no os preocupéis, estamos en Roma, y cada rincón contiene mil rincones en sí mismo. Subid la escalinata hasta arriba para disfrutar de una de las más bellas vistas de la ciudad, contemplad la Fontana della Barcaccia, obra de Pietro Bernini (el padre de Gian Lorenzo), visitad la Embajada Española, tan sólo a unos pasos, o tomaros un café en Museo Atelier Canova Tadolini, antiguo taller del escultor reconvertido en café/restaurante.
Pero de todos los secretos que esconde esta zona, mi favorito es laBiblioteca Hertziana – Instituto Max Planck de Historia del Arte, justo detrás de la escalinata, en Via Gregoriana. Construido a principios del siglo XIX, es uno de los cuatro institutos de la Sociedad Max Planck (de los 80 existentes), que no se encuentra en Alemania. Merece la pena consultar los horarios de visita y perderse un rato entre sus tesoros de papel.

 Caravaggio, Crucifixión de San Pedro, ca. 1600
Caravaggio, Crucifixión de San Pedro, ca. 1600

Continuamos por la Via del Babuino, flanqueada por edificios del siglo XVIII, anticuarios y galerías de arte (la calle en sí misma, ya merece una visita aparte) hasta la Piazza del Popolo, punto de partida del famoso “Tridente” que forman las vías del Corso, Rippetta y la mencionada Via del Babuino.
La Piazza del Popolo es una de las últimas construcciones escenográficas que se llevaron a cabo en la ciudad por comisión papal. Aunque su aspecto actual es fruto de la última sistematización en el siglo XIX, el espacio se ha ido configurando a lo largo de más de tres siglos y medio. Con las iglesias gemelas (que al final no lo son) Santa María dei Miracoli y Santa María di Montesanto, el obelisco egipcio dedicado a Ramsés II en el centro y la Basílica de Sta. María del Popolo en el otro extremo, la plaza es uno de los lugares con mayor concentración de patrimonio histórico-artístico por medio cuadrado de Roma, que ya es decir.
Pero detengámonos en la basílica, cuyo origen se remonta al siglo XI. Se trata quizás de una de las iglesias en las que más genios hayan “puesto sus manos”, con perdón de la basílica de San Pedro. Recapitulemos: Intervenciones de Bramante, construcción de la capilla Chigi por Rafael, decoraciones de Bernini, La Asunción de la Virgen de Annibale Carracci, La conversión de San Pablo y La crucifixión de San Pedro de Caravaggio (para mí, las mejores obras de su corta carrera)…por dónde empezamos? En fin, como tampoco nos podemos eternizar, ni os quiero destripar todas las sorpresas antes de que vayáis, tan solo os diré que no dejéis de visitar esta pequeña iglesia, que por cierto es el escenario de unos de los asesinatos en “Ángeles y Demonios”.
Sigamos ahora con nuestro paseo y adentrémonos en Villa Borghese, el primer parque público romano en el sentido moderno del término, y uno de los más bellos también. Ampliación de la Villa original de la familia Borghese, el parque, combinación de estilos francés e inglés, está salpicado de monumentos a famosos personajes extranjeros, museos, pórticos, propíleos, lagos, jardines secretos… Pero no llegaremos hoy hasta la Galería Borghese, al otros lado del parque, ya que para acceder a ésta, es necesario realizar un reserva previa.

Sarcófago de los esposos en Villa Giulia
Sarcófago de los esposos en Villa Giulia (si, es el de “La Sonrisa Etrusca” de Mendoza)

Como decía, atravesamos el parque por su lado oeste subiendo por el viale Giorgio Washington hasta llegar al Piazzale Ferdowski, donde se encuentra la Galería Nacional de Arte Moderno. Si continuamos bajando por el Viale delle belle Arti, llegaremos a Villa Giulia. Os recomiendo aquí que elijáis entre los dos museos, que están muy cerca el uno del otro, pero eso si, no tienen nada que ver.
Mientras que la Galería Nacional de Arte Moderna (no confundir con el Museo de Arte Contemporáneo en Via Nizza) es un palacio del siglo XIX que acoge obra de artistas de los siglos XIX y XX como Giacomo Balla, Giorgio De Chirico, Vincent Van Gogh, Claude Monet, Paul Cézanne, Vasily Kandinsky o Jackson Pollock, Villa Giulia es una villa ajardinada del siglo XVI que acoge objetos artísticos y representativos de la civilización etrusca. Como os decía, dos museos absolutamente diferentes, pero imprescindibles para todo aquel que disfrute con el arte. Una vez más, Roma nos obliga a volver para tener ocasión de verlo todo!

Relieve lateral del Ara Pacis Augustae
Relieve lateral del Ara Pacis Augustae

Una vez pasada Villa Giulia, podemos continuar bajando por Viale delle belle arti hasta el río, y una vez en él, caminar por el Lungotevere (son las calles que marchan a ambos lados del río, y van cambiando de nombre según el tramo) hasta el Ara Pacis, Eso si, es un paseo de cerca de media hora, por lo que dependerá de lo cansados que estéis. Se trata de un paseo bellísimo, pero si preferís reservar fuerzas para la noche, hay varios autobuses que recorren la calle y que os dejarán en la misma puerta.
Lo primero que os llamará la atención al llegar al Ara Pacis es el edificio que lo contiene y que lo protege de la contaminación romana. Se trata de una estructura construida por el arquitecto Richard Meier en 2006 bajo una gran controversia debido al contraste que generaba, no solo con el altar, sino también con la Iglesia de San Roque, construcción del siglo XVII situada justo enfrente. En cuanto al Ara Pacis Augustae, es uno de los testimonios más significativos del arte Augusto. Dedicado a la diosa Pax romana y a la pacificación después de las empresas en la Galia y en España, fue contruido entre el año 13 y el 9 a.C.

San Lorenzo, Roma
San Lorenzo de noche

Se han dicho y escrito cosas muy bellas sobre el Ara Pacis, pero personalmente, lo que más me conmueve de esta obra de arte, es la cercanía con la que el escultor quiso representar a cada uno de los miembros de la procesión que rodea el altar, dejándonos un retrato absolutamente fiel de estas personas que vivieron hace más de 2000 años.
¿Suficiente para un día? Pues si aún os quedan fuerzas, os recomiendo que os acerquéis al barrio de San Lorenzo, tradicional zona de ocio universitario plagada de bares y restaurantes. Mi recomendación es que os toméis un buena pizza en cualquiera de sus trattorias y que después os cojáis unas cervezas (Peroni, sin duda!) y os mimeticéis en el ambiente de sus animadas calles y plazas.

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