5 días en Madrid. 1er día: el Museo del Prado y El Retiro

Buenos días viajeros, aquí estamos de nuevo recorriendo los rincones con más arte del mundo. Esta vez nos vamos a sumergir en una de las ciudades más bellas e interesantes de todas las que he visitado, (no es casualidad que finalmente decidiese detener mi camino en ella), Madrid.

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Palacio Real de Madrid

He pensado en una visita de 5 días porque aunque es cierto que no bastan para llegar a conocer todo el arte que esta maravillosa ciudad puede ofrecer, sí que son suficientes para establecer una primera toma de contacto y visitar sus principales hitos, de manera que uno pueda ubicarse en el mapa y hacerse una idea general de los tesoros que esconde la capital de España. Durante este recorrido, visitaremos los barrios, museos y monumentos más conocidos, pero no os preocupéis, que una vez hayamos hecho todas las visitas “de rigor”, dedicaremos futuras entradas a conocer el Madrid menos conocido y multitudinario.

 Como seguramente sabréis, aunque es cierto que hay asentamientos previos que se remontan a la prehistoria, la historia de la ciudad tal y como hoy la conocemos comienza allá por el siglo IX con la construcción de una fortaleza musulmana, aproximadamente en el lugar donde hoy se encuentra el Palacio Real. La altitud del terreno permitía el avistamiento de muchas millas a la redonda, por lo que se entiende la elección de esta ubicación. Poco a poco se forma una pequeña comunidad de viviendas alrededor de la fortaleza, y alrededor de estas, la muralla de la que hoy todavía se pueden observar restos en la Cuesta de la Vega.
Murallas Madrid
Línea gris: muralla árabe Línea negra: muralla medieval

Este pequeño asentamiento y su fortaleza fueron tomados sin lucha por las fuerzas cristianas en el año 1085 y este es quizás el motivo por el cual, al contrario que en otros puntos de España, en Madrid no hay apenas (o hay muy pocos) restos de la cultura árabe, y es que cuando se produce la reconquista cristiana, la ciudad es apenas algo más que un poblado.

A partir de aquí, Madrid entra a formar parte del Reino de Castilla y poco a poco, irá adquiriendo mayores derechos y autonomía, siendo elegida como residencia temporal por las sucesivas familias reales y como sede de las Cortes en numerosas ocasiones a partir del siglo XIV.
Pero será en 1562, con la elección de la ciudad como capital de España por parte de Felipe II, cuando Madrid realmente comience su expansión. Como cabeza del “Imperio donde nunca se pone el sol”, la ciudad de verá sometida a constantes reformas y embellecimientos con el objetivo de convertirla en una de las grandes capitales del mundo.
Una de las reformas más importantes se llevará a cabo en el siglo XVIII, ya con la dinastía Borbónica, cuando Carlos III, conocido como “el mejor alcalde de Madrid”, acometa una serie de intensas obras de mejora para modernizar la ciudad, no sólo a nivel estilístico, con la construcción de amplios bulevares plagados de árboles, fuentes y zonas verdes como el eje Recoletos, sino también a en cuanto a servicios, con nuevos hospitales, escuelas, servicios de recogida de basuras, alcantarillado, alumbrado público… Desde entonces Madrid no ha cesado de crecer, hasta llegar a convertirse en los que es hoy, la cuarta ciudad más grande de Europa occidental.
Cibeles
La Cibeles y la Puerta de Alcalá presiden la parte                                  “borbona” de la ciudad

En este primer día nos centraremos precisamente en esta parte de la ciudad antigua, la más “borbona” si es que se puede llamar así, a pesar de que el Parque del Retiro, en el que pasaremos la tarde, tiene sus orígenes en la dinastía de los Austrias. Aún así, para llegar al Prado, lo más probable es que tengáis que atravesar el Paseo de Recoletos, principal ejemplo de “bulevar ilustrado” en Madrid. En él nos sentiremos casi como si estuviéramos en París, algo para nada casual, ya que no nos hemos de olvidar de la procedencia de nuestra familia Real y por lo tanto de sus gustos e influencias a la hora de acometer reformas en Madrid durante el siglo XVIII.

Comenzamos entonces como decíamos, en el Museo del Prado, una de las pinacotecas más importantes a nivel mundial y que no es más que el resultado del afán coleccionista de nuestros Reyes y Reinas a lo largo de la historia.
Imperio Español
Territorios de las coronas española y portuguesa con Felipe II
 En España nos encanta bromear acerca de los diferentes ocupantes que se han sucedido en el trono (no es nada nuevo) y decir como a este le “faltaba un hervor”, esta otra no era precisamente brillante, aquél no andaba muy bien de la cabeza…pero lo cierto que es que durante los siglos en los que se adquiere la mayor parte de la colección que hoy se exhibe en el Prado, los miembros de la Familia Real, disfrutaban de la mejor educación a nivel artístico de la que una persona podía disponer en ese momento. No hay que olvidar que España era la capital de un importante Imperio por lo que era común que los mejores estudiosos y artistas a nivel mundial trabajasen en algún momento para la casa real española (junto con la Iglesia, los únicos comitentes para un artista en España hasta por lo menos el siglo XVIII). El resultado, como decimos, es una educación artística excelente, que se refleja en las posteriores adquisiciones de obras de arte, tanto nacional como internacional, que estos Reyes y Reinas harán a lo largo de sus vidas. Por supuesto estas obras no eran adquiridas para ser mostradas en museos públicos sino que en su mayoría, colgaban de las paredes de los palacios y residencias que la familia real tenía no solo en Madrid, sino en toda España.
El Bosco
El Jardín de las Delicias, El Bosco, 1500-1505

Al contrario que el Louvre en París, el Prado no nace con un afán enciclopedista, sino que al ser el resultado de los gustos personales de determinadas personas, nos encontramos importantes “huecos” en su colección, huecos que la institución intenta solventar en la actualidad adquiriendo obras de determinados períodos y escuelas. Un ejemplo de ello es la falta de obras de pintura italiana del siglo XV, momento en el que, a pesar de los avances en esta materia que se estaban dando en el país vecino, nuestros monarcas estaban mucho más interesados (especialmente por una cuestión de cercanía política), en la pintura flamenca. Gracias a ello, hoy podemos encontrar en El Prado las mejores colecciones a nivel internacional de determinados artistas como El Bosco o Rubens,

A finales del siglo XVIII, Juan de Villanueva, uno de los principales arquitectos del momento, construye bajo comisión de Carlos III el edificio en el que hoy se ubica el Museo. En estilo Neoclásico español, la obra estaba concebida para albergar el Gabinete de Historia Natural, como parte de una serie de instituciones de carácter científico como el Jardín Botánico o el Real Observatorio Astronómico, que conformarían La colina de las Ciencias.
Goya
La familia de Carlos IV, Francisco de Goya, 1800

Será ya en 1818 con el regreso de Fernando VII del exilio, cuando éste y su esposa, Bárbara de Braganza, decidirán ganarse la simpatía de sus súbditos y retomar las obras del edificio, abandonadas tras la guerra contra los franceses, abriendo en el lugar del Gabinete, el Museo Real de Pinturas, con obras trasladadas directamente desde los Reales Sitios. A partir de aquí, el museo comienza a crecer absorbiendo otras colecciones, como la del Museo de la Trinidad, y en 1868, con el destronamiento de Isabel II, pasa de propiedad Real, a Nacional. Con el tiempo, y especialmente a partir de los años 60 del siglo XX y el boom turístico, el museo comienza a adolecer de falta de espacio, hasta que en el año 2007, se inaugura la ampliación, obra del arquitecto Rafael Moneo.

En cuanto a la colección, las obras que podréis ver van desde el siglo XII a mediados del XIX (a partir de aquí, lo retoma el Reina Sofía). Os podéis imaginar lo que os voy a decir, NO intentéis bajo ningún concepto visitar el museo al completo, acabaréis hartos y os quedará un mal recuerdo. Como siempre, recomiendo centrarse en una época o escuela concretas.
Más allá de describiros el museo y la configuración de las salas (eso ya lo podéis ver su nueva página web), os haré un listado de las obras que en mi opinión, no podéis perderos en una visita al Prado. Este recorrido os llevará aproximadamente 2 horas:
Velázquez
Las Meninas, Diego de Velázquez, 1656

– San Baudelio de Berlanga, Anónimo, siglo XII

– Santa Cruz de Maderuelo, Anónimo, siglo XII
Santa Catalina, Fernando Yáñez de la Almedina,   hacia 1510
Mona Lisa, Anónimo (taller de Leonardo da Vinci), 1503-1519
El descendimiento, Roger Van der Weyden, 1443
El Jardín de las Delicias, El Bosco,1500-1505
María Tudor, Antonio Moro, 1554
Autorretrato, Alberto Durero, 1498
Carlos V en la batalla de Mühlberg, Tiziano,1548
El Lavatorio, Tintoretto, 1548-1549
Adán y Eva, Rubens, 1628-1629
La adoración de los pastores, El Greco, 1612-1614
Los borrachos, Velázquez, 1628-1629
Las Meninas, Velázquez, 1656
Judith en el banquete de Holofernes, Rembrandt,   1634
La familia de Carlos IV, Goya, 1800
El 2 y el 3 de mayo de 1808, Goya, 1814
Las pinturas negras, de Goya, 1820-1823
Por supuesto hay muchas más, incluso muchas de mis favoritas ni siquiera están en la lista, pero considero que un primer recorrido por el Prado ha de incluir como mínimo estas obras. A partir de aquí…lo que aguantéis sin cansaros.
Palacio de Cristal en el parque del Retiro
Palacio de Cristal en el parque del Retiro

Abandonamos el Museo del Prado y nos dirigimos hacia el este, en apenas 5 minutos nos encontraremos en el pulmón del centro de Madrid, el Parque del Retiro. No es el parque más grande de la ciudad, desde luego, pero seguro que es el que tiene más historia. Sus cerca de 4km cuadrados son tan sólo una pequeña parte de la enorme extensión de terrenos que el Conde Duque de Olivares, válido de Felipe IV, le regaló a su rey con la intención de iniciar la construcción del Palacio del Buen Retiro, del que hoy en día sólo quedan el Casón del Buen Retiro, y el Salón de Reinos.

Para que os hagáis una idea, los terrenos del palacio llegaban hasta el actual Palacio de Telecomunicaciones, y lo que hoy es el Retiro, era una parte de los Jardines privados del Rey. Las instalaciones incluían un Coliseo en el que llevar a cabo representaciones teatrales, un gran lago para las naumaquias (representaciones de batallas navales), instalaciones para la exhibición de exóticos y salvajes animales y ya más adelante, un parterre, una fábrica de porcelanas y un observatorio astronómico.

Parque del Retiro
El Retiro

Ya con Carlos III se abrió una parte de los jardines al público, pero no será hasta después de la Revolución de 1868, cuando los jardines pasen a ser propiedad municipal, abriéndose definitivamente al público.

Hoy, además de pasear, en el Retiro se puede remar en una de los pequeños botes del lago, visitar una exposición de arte contemporáneo en la Casa de Vacas, el Palacio de Velázquez o el Palacio de Cristal (parte del Museo Centro de Arte Reina Sofía), observar una hermosa Rosaleda, asistir a una representación de teatro de títeres o asombrarse con una de las pocas esculturas dedicadas a Lucifer del mundo.

Una vez os hayáis relajado en el parque, os recomiendo salir de él por la puerta de la Independencia, al norte. Allí podréis disfrutar de la impresionante Puerta de Alcalá, construida por Francesco Sabatini por comisión de Carlos III como símbolo de bienvenida para los viajeros provenientes del nordeste de la península y de Francia. Al otro lado, os encontraréis con el barrio Salamanca, plagado de tiendas y restaurantes para un adecuado fin a esta jornada tan llena de arte. Eso sí, echad un vistazo antes al menú, que este barrio no es precisamente para todos los bolsillos!

Hasta mañana viajeros!

Consejos para visitar El Museo del Prado:

– Lo primero que os recomiendo es no ir a primera hora de la mañana. Sé que es tentador, pero es que todo el mundo hace lo mismo. Como resultado, una cola inmensa (sobre todo de japoneses) desde las 10:00 hasta las 12:00 aprox. Después, nada.

– El Prado es gratuito de lunes a sábado desde las 18:00 hasta el cierre (20:00), y los domingos, desde las 17:00 hasta las 19:00. Eso sí, si escogéis esta opción, tenéis que saber que vais a visitar el museo muy “acompañados”, es decir, que está a tope. Si aún así os atrevéis, intentad comenzar a hacer la cola desde las 17:30. Si vais a las 18:00 estaréis haciendo cola hasta las 19:00, con lo que apenas tendréis tiempo para la visita.

– Si sois estudiantes, profesores o tenéis menos de 14 años a más de 65, no olvidéis las acreditaciones correspondientes para disfrutar de los descuentos. Más info en https://www.museodelprado.es/

– En la página web encontraréis recorridos específicos dependiendo del tiempo del que dispongáis.

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