10 días en Manhattan. Séptimo día: Los Villages y TriBeCa

Los escenarios de la Historia
Muy buenos días viajeros, nos disponemos a afrontar este nuevo día en Manhattan con una ruta por uno de los barrios más legendarios de la ciudad, un barrio alejado de los principales hitos turísticos, pero no por ello menos lleno de vida. Al contrario, quizás sea esta ausencia de un turismo masificado lo que ha convertido Los Villages en uno de los barrios preferidos por los neoyorquinos para vivir, especialmente y desde inicios del siglo XX, para artistas, escritores, rebeldes y revolucionarios, que hoy conviven con estudiantes, ancianos, madres con sus bebés…compartiendo todos ellos el ir y venir por sus tranquilas calles arboladas.
TriBeCa
Washington Square Park

Se trata de la zona comprendida entre Houston Street y la calle 14, dividida en este y oeste dependiendo del lado de Broadway en el que nos encontremos. Aunque haremos alguna incursión en el lado este, nosotros nos centraremos en el lado oeste, por ser el que mayor número de lugares interesantes concentra y también porque hay algunas zonas del East Village en las que uno no se llega a sentir del todo seguro, especialmente alrededor de Tompkins Square.

De todas maneras, nada es capaz de mantener a turistas y residentes de las vibrantes y cautivadoras calles de este barrio. Unos y otros acuden buscando su ambiente bohemio, sus comercios llenos de historia, sus actuaciones al aire libre, o esos bares y cafeterías que en otro tiempo fueron frecuentados por leyendas de nuestra historia reciente como Edgar Allan Poe, Henry James o Bob Dylan.
Séptimo día: Union Square, The Strand, Washington Square, Greenwich Village, TriBeCa.
Washington Square
Las primeras noticias que se tienen de la utilización de estos terrenos por el hombre, se remontan a mucho antes de la llegada de los europeos, cuando los indios canarsee, aprovechaban las zonas pantanosas del actual Greenwich Village como terrenos de caza y pesca. Posteriormente, los holandeses continuaron utilizando la zona para sus plantaciones de tabaco por lo que, cuando más tarde llegaron los ingleses, la sección fue denominada Greenwich, abreviación de Green Village (pueblo verde). Al crecer la ciudad hacia el norte, la zona se fue convirtiendo en una de las preferidas por neoyorquinos acomodados, entre ellos Henry James, quien utilizó la casa de su abuela como escenario para su novela, Washington Square en 1881.
Nosotros comenzaremos esta ruta por Union Square, cuyo extremo sur, ya en la calle 14, marca el final de Midtown South y el inicio de Los Villages. Pero antes de adentrarnos en ellos, nos detendremos unos minutos en esta gran plaza, que con su amplia oferta de actividades y comercios de todo tipo, es una de las más dinámicas de la ciudad. En ella, tiene lugar cada lunes, miércoles, viernes y sábados entre las 8:00 y las 18:00, uno de los principales mercados de fruta y verdura ecológica de Nueva York, al que pequeños agricultores de todas partes del Estado, acuden con su mercancía desde 1976. La variedad de productos en este mercado es mucho mayor y por supuesto de mejor calidad que en los supermercados de la ciudad, por lo que miles de neoyorquinos acuden cada día de apertura a llenar sus cestas con sabrosas piezas de fruta y verdura de todo tipo.
Otra de las actividades por las que es conocida Union Square es por sus torneos de ajedrez, que se celebran todos los días al aire libre, siempre que el tiempo lo permita. Alrededor de la plaza encontraréis infinidad de bares, restaurantes, supermercados y cadenas de tiendas y grandes almacenes a precios de saldo. No olvidéis además pasearos por el interior de la plaza para presentar vuestros respetos ante las esculturas de personajes ilustres como Lafayette o Ghandi, así como a la imponente estatua ecuestre de George Washington.
The Strand Bookstore
Uno de los eslóganes de The Strand Bookstore

Nos alejamos de la plaza para comenzar a adentrarnos en Los Villages, y lo haremos bajando por Broadway. En la esquina con la calle 12 nos encontraremos con la mítica The Strand Book Store, una de las librerías más antiguas de Nueva York y un verdadero paraíso para los bibliófilos. Eso sí, no esperéis una bonita librería antigua con estanterías de madera y un ambiente tipo biblioteca de Harry Potter, The Strand es un supermercado de libros de viejo, nada más y nada menos. Metros y metros de pasillos (su slogan es 18 miles of books), flanqueados por altísimas estanterías de metal que hacen de soporte para sus 2,5 millones de volúmenes organizados por secciones que se reparten en 4 pisos. La amplia oferta de objetos de merchandising nos da una pista de lo que significa The Strand, tanto para los neoyorquinos, como para los turistas. Llevarse una camiseta o una bolsa con el logo de la tienda, o uno de sus divertidos eslóganes, merece la pena desde luego, pero no olvidéis que lo mejor de la tienda es pasarse horas buceando entre sus montañas de libros a la caza de tesoros. Si la cantidad de libros os abruma, o no disponéis de tanto tiempo, The Strand tiene una pequeña tienda al aire libre en la esquina sudeste de Central Park que abre en los días de buen tiempo.

Continuamos bajando por Broadway y pasamos por Astor Place y Cooper Union, un imponente edificio de ladrillo rojo en el que en 1857, Peter Cooper, un importante empresario y político reformista, creó la Cooper Union for the Advancement of Science and Art, una escuela pública de educación superior gratuita para las personas con menos recursos, que sigue funcionando a día de hoy.
5ª Avenida
La 5ª Avenida desde el lado norte de Washington Square

A la altura de la octava torcemos hacia el oeste y entramos en Washington Square por el inicio de la 5ª avenida; nos hallaremos ante un espléndido espacio peatonal creado en honor al amado primer presidente de los EEUU. Lo primero que nos llama la atención es el gran arco central de 26 metros de altura, obra de Stanford White e inaugurado apenas 6 años después de la celebración del centenario de la asunción de Washington a la presidencia del país. Lo segundo, el ambiente del lugar ya que, hoy en día, esta gran plaza es el lugar favorito de reunión para estudiantes, artistas callejeros, speakers, dueños de mascotas y paseantes en general de todos los Villages y parte de los barrios colindantes.

Después de detenernos unos minutos en una pausa que además de descansar, nos permitirá realizar un “escaneo” completo del lugar y sus habitantes, comenzaremos a percibir una serie de diferencias entre los extremos de la plaza, diferencias que no son más que la evolución histórica de las diferentes funciones que tuvo la plaza desde su origen. En el lado norte observamos una hilera de casas de estilo neoclásico y de ladrillo, conocidas como “The Row” (la fila), calles tranquilas y arboladas, e incluso dos iglesias la Church of the Ascension y la First Presbyterian Church, elementos que unidos, nos indican que nos encontramos en lado menos bohemio de la plaza, a pesar de que en él vivieron escritores como John Dos Passos, o Mark Twain, entre otros.
Una vez atravesamos el arco, el ambiente se torna más étnico y terrenal y la Judson Memorial Church, famosa por su activismo político, nos ofrece un contrapunto interesante a las iglesias del otro lado de la plaza. Ahora ya sí, nos encontramos en el que fue punto de reunión de una de las mayores concentraciones de artistas y escritores de toda la historia de la ciudad.
Greenwich Village
Parejas gay esculpidas por George Segal en Greenwich Village

Abandonamos la plaza en dirección oeste y atravesamos Avenue of the Americas para entrar de lleno en Greenwich Village. Aquí, incluso el trazado irregular de las calles se escapa de la perfecta cuadrícula que caracteriza al resto de la ciudad. Este trazado responde a la demarcación de las antiguas granjas de cultivo, al igual que las casas bajas con sus verdes patios, vestigios de otra época.

Paseando por las calles de este pequeño rincón de Manhattan, aprenderemos mucho más de su historia que en cualquiera de sus magníficos museos: el escenario del movimiento de liberación gay, uno de los primeros cabarets en los que actuó Barbara Streisand, míticos clubs de Jazz, los primeros teatros fuera del circuito de Broadway, y las residencias de cientos de artistas de tiempos pasados y presentes, todo ello salpicado de bares y restaurantes que fueron y son frecuentados por muchos de los protagonistas culturales de la historia de Nueva York.
Si queréis profundizar en el conocimiento del Greenwich Village, os recomiendo Mi hermana Eileen, un fantástico retrato de la vida en el barrio escrito en 1938 por Ruth McKenney, una chica de Ohio que residía en el nº 14 de Gay Street con su hermana actriz.

 

Para terminar el día, bajaremos un par de manzanas para entrar en TriBeCa (triangle below Canal), la zona de moda por excelencia, especialmente después de que los alquileres del Soho y los Villages se pusiera por las nubes y los artistas tuvieran que trasladarse algunas calles en busca de espacios más asequibles. Aquí encontraréis todo tipos de tiendas, galerías de arte, restaurantes de todos los precios y una gran oferta de clubs nocturnos, así que aquí os dejo, a las puertas de uno de los barrios más vibrantes y con mayor oferta de ocio nocturno del mundo, justo al comienzo de la velada…¿vais a aprovechar la oportunidad?
Eso sí, hagáis lo que hagáis, no os olvidéis que mañana tenemos una cita para continuar explorando Manhattan con otra intensa ruta, así que, hasta mañana viajeros!

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