10 días en Manhattan. Segundo día: Arquitecturas espectaculares

Un paseo entre gigantes

Buenos días viajeros, segundo día en Nueva York, y muchísimo por experimentar. Para hoy os tengo reservada una ruta muy especial por el centro de la isla, la parte más bulliciosa y neoyorquina, en el sentido de lo que uno espera encontrar en un viaje a esta vibrante capital del estrés.
Bank of America Tower
Bank of America Tower

Durante este recorrido visitaremos algunas de las construcciones más impresionantes de la ciudad, al tiempo que paseamos por amplias y exclusivas avenidas repletas de ajetreados residentes y turistas ensimismados. Se trata de conocer mi parte favorita de Nueva York en lo que a las artes se refiere, su arquitectura. Para terminar, nos relajaremos pasando la tarde en uno de los museos más elegantes y especiales de la amplia oferta que ofrece la ciudad, el que alberga la Frick Collection.

Segundo día: Naciones Unidas, Chrysler building, Grand Central Terminal, Bryant Park, Park Avenue, Madison Avenue, Frick Collection.
Comenzamos el día visitando un edificio emblemático, pero que quizás suele quedar relegado a un segundo plano en las rutas turísticas de pocos días, la sede principal de la ONU. Para visitar el interior de este imponente edificio situado en la 1ª avenida, junto al East River, es necesario hacerlo en el contexto de una visita guiada para la que hay que reservar plaza previamente (link al final del post). En mi caso, hice la reserva la misma mañana de la visita a través de la página web, y la verdad es que no tuve problema en encontrar plaza. De todas maneras, y sobre todo si queréis aseguraros la visita en castellano, es mejor que hagáis la reserva por lo menos con un par de días de antelación. El precio para los adultos es de 18$.
ONU
Sala de la Asamblea General de la ONU

Durante el recorrido, el guía no sólo os mostrará algunas de las salas más emblemáticas de la sede (incluida la famosa Asamblea General), sino que os hablará de los orígenes e historia de esta mastodóntica organización internacional (la mayor existente) fundada en 1945, al sentir las diferentes naciones la necesidad de contar con un organismo que velase por que nunca más se repitiesen el horror y la barbarie de la Primera y Segunda Guerra Mundial. La ONU se define a sí misma como “Una asociación de gobierno global que facilita la cooperación en asuntos como el Derecho Internacional, la paz y seguridad internacionales, el desarrollo económico y social, los asuntos humanitarios y los derechos humanos”.

Abandonamos el edifico de Naciones Unidas y nos dirigimos hacia el oeste por la emblemática calle 42, una de las más animadas de la zona, cuyo pasado no demasiado glamuroso queda magníficamente reflejado en la película 42nd street que Lloyd Bacon rodó en 1933. Nuestra primera parada será en la confluencia con Lexington Avenue, donde se encuentra el archiconocido edificio Chrysler, aunque lo más probable es que si habéis dirigido la vista hacia arriba mientras llegábais, ya os haya llamado la atención.
Grand Central Station
Uno de los pasillos de Grand Central

El Chrysler es un rascacielos de estilo art decó (en España lo llamaríamos modernista), construido por la empresa del mismo nombre en 1930. En aquel momento, varias de las construcciones que se estaban llevando a cabo en la ciudad, luchaban por llevarse el título de edificio más alto del mundo, pero William Van Alen, su arquitecto, se guardaba un as en la manga: una aguja de acero inoxidable colocada en el último momento, que le aseguraría la victoria…al menos hasta 11 meses después, cuando el Empire State se la arrebataría superándolo (sin contar con la aguja), por más de 60 metros. Hoy, este edificio y su inconfundible pináculo, son parte imprescindible de cualquier postal del skyline del este de la isla que se precie.

Continuamos por la 42 y ya en la siguiente manzana, llegamos a nuestra siguiente parada: Grand Central Terminal, la mayor estación de trenes del mundo en número de andenes: nada más y nada menos que 48, y 75 vías. Su apabullante hall central os transportará a principios del siglo XX, la época de apogeo de los trenes de larga distancia en Estados Unidos. Es también uno de lugares de la ciudad que mayor número de veces ha sido utilizado como set de cine (que ya es decir). Películas como Superman, Con la muerte en los talones, Revolutionary Road o Los Vengadores, por nombrar sólo algunas, han tenido el privilegio de rodar alguna escena que otra entre sus ilustres muros.
Bryant Park
Bryant Park a la hora del almuerzo

Como ya se va haciendo la hora de comer, nos detenemos unos instantes a respirar un poco de “aire puro”, en uno de los pocos lugares de esta zona en los que esto es posible, Bryant Park. Este jardín de casi 4 hectáreas situado justo detrás de la New York Public Library y rodeado de rascacielos, es uno de los lugares preferidos por los neoyorquinos para hacer un pequeño descanso en sus intensas jornadas de trabajo. Os recomiendo que os compréis algo para comer en cualquiera de los completos y económicos Delis que lo rodean y os sentéis en alguna de las mesas habilitadas para ello en el parque. Probablemente tengáis la oportunidad de disfrutar al mismo tiempo de alguna de las actividades culturales de su intenso programa diario.

Una vez hemos recargado las pilas continuamos con nuestra ruta a través de algunos de los hitos arquitectónicos de la ciudad. Esta vez, retrocedemos sobre nuestros pasos hasta Grand Central y la rodeamos para encarar la parte norte de Park Avenue, la avenida de los rascacielos exclusivos por excelencia. Su zona más alta, especialmente la que se encuentra a la altura de Central Park, está considerada como una de las más lujosas y prohibitivas en cuanto al precio de la vivienda. Algo que se refleja también a pie de calle, donde podremos observar (y sólo observar) gran cantidad de comercios con artículos cuyos precios se corresponden con los de las viviendas que se encuentran sobre ellos.
Waldorf Atoria
Entrada principal del Hotel Waldorf Astoria

Pero nosotros nos centraremos sobre todo en la parte más cercana a Grand Central, en la que veremos, de norte a sur, edificios tan espectaculares como Helmlsey building, antigua sede de la compañía de ferrocarril y hoy parcialmente tapado por el edificio MetLife (antiguo Pan Am buidling), el Hotel Warldof Astoria, de estilo Art Decó y favorito de los famosos y la realeza (¿os acordáis de El Príncipe de Zamunda?), St. Bartholomew’s Church (pegada al General Electric Building, ya en la 51), o el Seagram Building, el único edificio de la ciudad del famoso arquitecto Mies Van der Rohe. Se trata tan sólo de algunos ejemplos, ya que si callejeáis un poco por la zona, encontraréis muchos más.

Una vez alcanzada ya la altura de la 55, podemos girar hacia el este y adentrarnos en Madison Avenue, relacionada irremisiblemente con la industria de la publicidad. No en vano, una de las series estadounidenses más famosas de los últimos años, cuyo argumento procura recrear el ambiente de la ciudad durante el boom de este sector en los años 20, adopta una abreviación de su nombre como título en un curioso juego de palabras: Mad Men. En ella tendréis también la oportunidad de observar grandes edificios como los de Sony o IBM.
Henry Clay Frick
Henry Clay Frick

Y para terminar la jornada, visitaremos uno de mis museos preferidos de la ciudad que es a la vez, una de las colecciones privadas de arte más impresionantes del mundo: La Frick Collection. Para llegar hasta él, os recomiendo tomar un bus que os lleve hasta la 70, que es donde se encuentra ya que, aunque os puedan parecer tan sólo 10 calles desde el punto de Madison Avenue en el que nos encontrábamos, las distancias en esta ciudad engañan mucho, y 10 calles es un paseo de unos 20 minutos, que después del día que llevamos, pueden pesarnos mucho a la hora de recorrer el museo con calma.

La Frick Collection se encuentra ubicada en un palacio de principios del siglo XX junto a Central Park, propiedad (y antigua residencia) del magnate del acero Henry Clay Frick. Se trata de un espacio magnífico, articulado alrededor de un patio con una preciosa fuente rodeada de bancos en los que poder relajarse con el rumor del agua. Como además no es un museo demasiado visitado, esos minutos de paz y tranquilidad, os vendrán fenomenal para evadiros del ruido y el bullicio de las calles de la ciudad. Otro dato curioso, es que la Frick carece de museografía moderna (o por lo menos ésta es muy sutil), lo que quiere decir que las obras no están colocadas como en un museo al uso, siguiendo unas normas espaciales, sino que se encuentran tal cual su propietario las colocó.
El Jinete Polaco Rembrandt
Rembrandt, El Jinete Polaco

En cuanto a las obras, encontraréis importantes pinturas de antiguos maestros como Tiziano, Velázquez, Ingres, Turner, Degas o Renoir entre otros. Las temáticas son principalmente el retrato y el paisaje. Y para aquellos a los que os guste Antonio Muñoz Molina, no os perdáis El Jinete Polaco, de Rembrandt, eje principal de la gran novela del mismo nombre del escritor jienense.

Para la cena, os recomiendo el Arlington Club, un restaurante de cocina tradicional americana con un punto de innovación a tan sólo un par de calles de distancia de la Frick. Eso sí, aunque no es prohibitivo, sí que conviene mirar la carta antes de pedir para no llevarse sorpresas al final. Un paseo nocturno con rumbo sur por la 5ª Avenida, al borde de Central Park, os ayudará a bajar la comida y a despedir el día como se merece, por todo lo alto.

Información de utilidad:
Centro de visitas Naciones Unidas: http://visit.un.org/es
Chrysler Building: http://www.tishmanspeyer.com/properties/chrysler-center
Grand Central Terminal: http://www.grandcentralterminal.com/
Bryant Park: http://www.bryantpark.org/
The Frick Collection: http://www.frick.org/
Arlington: http://arlingtonclubny.com/#homepage

Deja un comentario