10 días en Manhattan. Quinto día: El sueño americano

¿Cómo se construye un sueño?

Buenos días viajeros, para este quinto día en la tierra de los sueños, os he preparado una ruta que va directamente al origen de estos, es decir, hoy realizaremos una auténtica inmersión en el cómo y en el cuándo se gestó esta maravillosa potencia en la que hoy se ha convertido la ciudad de Nueva York.
Emigrantes buscando el sueño americano
Haremos un recorrido por los lugares por los que tuvieron que pasar decenas de millones de inmigrantes para poder acceder y conquistar un pedacito de ese cielo que muchas décadas y sacrificios después, les sería concedido en forma de una vida más cómoda y segura, especialmente para todos aquellos que llegaron huyendo del hambre y la guerra. Sin saberlo, todas estas personas terminarían por construir una de las ciudades más fuertes y extraordinarias del mundo. Hoy conoceremos un poquito de su historia.

Quinto día: Ellis Island, Lower East Side (Tenement House), Chinatown, Soho, Times Square.

Comenzaremos la jornada por el sur de la isla, concretamente por Battery Park, donde tomaremos un ferry que nos llevará hasta Ellis Island, la primera toma de contacto de cualquier inmigrante con la ciudad desde los últimos años del siglo XVIII y hasta las primeras décadas del XIX. Esta pequeña isla cuya superficie ha sido aumentada artificialmente hasta las 11 ha, tuvo diferentes funciones defensivas a lo largo de la historia hasta que en 1890, el gobierno decidió convertirla en la principal aduana de la ciudad. Durante aproximadamente 30 años, millones de personas procedentes de todas las nacionalidades accedieron al país a través de este centro de recepción, especialmente desde Italia, Rusia, el Imperio austrohúngaro, Irlanda, Alemania, China, Japón, Canadá y México. A partir de 1924, el país estableció cuotas inmigratorias estrictas, y el número de personas registradas en el centro disminuyó de manera acusada, hasta que en 1954, se cerró definitivamente.
Ellis Island
Colas de espera en la sala de registro del Centro de recepción de inmigrantes de Ellis Island en 1905

Desde 1990, los tres pisos de exposiciones del Ellis Island Inmigration Museum recrean la experiencia de todos estos inmigrantes para sus visitantes: el gran hall de acceso en el que imaginarse las largas colas de personas esperando las inspecciones de entrada y los exámenes sanitarios, el dormitorio, el comedor…y un impresionante Muro de Honor en el que todavía hoy se pueden seguir añadiendo nombres a la interminable lista de los miles de inmigrantes que pasaron por aquí. Algunas grabaciones con los testimonios reales de los protagonistas de la historia contándonos su experiencia completan la conmovedora visita.

Una vez de nuevo en tierra “firme” (al fin y al cabo tan sólo hemos cambiado de isla), nos dirigimos a el Lower East Side, el barrio que acogió a buena parte de todos estos recién llegados, y en el que se instalaban en masa, a esperas de hacerse un hueco (físico y económico) en la ciudad y poder mudarse a otros barrios mejor considerados, como por ejemplo Brooklyn, que se convertiría en la segunda parada de muchas de estas familias.
A inicios del siglo XIX, algunas de las mejores casas de la ciudad se encontraban en esta zona, pero a medida que comenzaron a llegar los inmigrantes, el Lower East Side se fue convirtiendo paulatinamente en un barrio pobre. Decenas de personas de hacinaban en una sola habitación y la mayoría de familias utilizaban los pocos metros cuadrados de los que constaba cada minúsculo apartamento como taller con el que comenzar a generar algunos ingresos con los que mantener a la familia y como vivienda.
Tenement Museum
Interior de una de las viviendas/taller del Tenement Musem

Nos dirigiremos directamente al Lower East Side Tenement Museum, en Orchad Street, un bloque de viviendas que se conserva tal cual lo dejaron sus últimos habitantes a comienzos del siglo XX. El Museo ofrece multitud de visitas guiadas en las que conocer los datos reales de las familias que lo habitaban: sus nombres (comprobables mediante un censo de la época), el modo en el que vivían, sus historias personales… os aseguro que se trata de una experiencia indescriptible, y una buena dosis de realidad para todos aquellos que de vez en cuando nos perdemos en los pequeños problemas del día a día y tan sólo podemos ver aquello que nos falta, y no lo que ya tenemos.

La tienda es magnífica, con una librería especializada en historia de las diferentes culturas emisoras de inmigrantes y la relación de éstas con EEUU a su llegada. Os recomiendo un magnífico libro de David Laskin titulado The Family, que cuenta la historia real de una familia de judíos polacos que ve los destinos de sus miembros separados a raíz de la segunda guerra mundial. Mientras unos permanecen en Europa y sufren la ocupación nazi, otros viajaran al incipiente estado de Israel en busca de la tierra prometida. Una tercera rama de la familia se dirigirá a Nueva York, donde iniciarán una exitosa compañía de moda íntima femenina, haciendo realidad así el sueño americano.
Chinatown
Chinatown

Abandonamos el Tenement Museum y en un breve paseo, nos adentraremos en una de las zonas más conocidas y transitadas por los turistas, Chinatown. En mi opinión, merece la pena acercarse a este barrio caminando desde el este, para tener así la oportunidad de atravesar la parte menos turística, en la que realmente te sientes en el país del lejano Oriente. No es una puesta en escena, ni un parque temático (como si lo será al cabo de unos pocos metros). Lo que se ve en esta parte de Chinatown, es la vida y la cultura chinas en estado puro: su gente, sus casas, comercios, costumbres…tal cual, China en medio de Manhattan.

Al cabo de unas cuantas calles la cosa cambia, los mercados ya tienen otros colores, las señales son mucho más llamativas, los carteles se entienden y los precios suben…es la Chinatown para los turistas, la de las imitaciones y los timos, las cámaras de fotos y la folclorización de las costumbres. Os recomiendo las calles de Mott y Pell, al sur de Canal Street, donde se formaron los primeros asentamientos chinos de la ciudad allá por 1870 y hoy repletas de tiendas de curiosidades, anticuarios, librerías y, como no, excelentes restaurantes.
Soho
Edificio Highrise en el Soho

Si continuamos hacia el oeste y subimos algunas calles, nos topamos con el Soho, acrónimo de South Houston, ya que se sitúa al sur de esta avenida y continua hasta Canal Street. Al este se limita por Lafayette Street y al oeste por West Broadway. Se trata de uno de los grandes barrios de moda de la ciudad, repleto de originales y exclusivas boutiques, galerías de arte, anticuarios y locales de copas, pero lo que os maravillará y os hará sentir como en medio de una película, es su espectacular concentración de edificios de hierro fundido, decorados con las típicas escaleras de emergencia exteriores. Al fin y al cabo el Soho era un barrio de clase baja hasta que en la década de los 70 los lofts y los alquileres baratos comenzaron a atraer a jóvenes artistas que buscaban el espacio y la luz para instalar sus estudios. Este ambiente bohemio, atrajo a su vez a mucha más gente, algo que provocó que los alquileres se disparasen y los artistas terminasen mudándose a la zona de TriBeCa (que visitaremos en otra de las rutas). Si os gusta la fotografía, este es un estupendo lugar para practicarla, especialmente al atardecer, cuando los últimos rayos de sol arrancan colores imposibles a las pintorescas fachadas, todo un espectáculo.

Para terminar este día dedicado a los inmigrantes que construyeron Nueva York, nos dirigimos en metro a la intersección entre Broadway y la 7ª avenida, es decir, a Times Square. Este símbolo de la ciudad e icono mundial ha pasado por multitud de fases: finca con tierras para cultivo y cría de caballos para uno de los generales de George Washington, sede de los más importantes periódicos del país, centro multicultural lleno de cines y teatros, y ya en las últimas décadas del siglo XX, territorio invadido por los cines porno, la droga y la prostitución.
Times Square
Reflejo de las luces de Times Square en los edificios de enfrente

A finales del siglo pasado el alcalde Rudolph Giuliani llevó a cabo un intenso plan de remodelación y “limpieza” de la zona, de modo que en un breve espacio de tiempo, Times Square comenzó a llenarse de turistas y de atracciones relacionadas con ellos. Al mismo tiempo se convertió en la sede de importantes medios de comunicación, así como de empresas internacionales.

Personalmente os recomiendo que os hagáis un hueco en la gran escalera al aire libre que hay situada en el centro de la intersección y os dejéis hipnotizar por el gentío y las deslumbrantes luces de colores. No importa el día ni la hora, no hay otro lugar en el mundo que suponga un espectáculo semejante a esta gran X rodeada de brillo y color y poblada por los seres más variopintos y extravagantes del planeta. Cuando sintáis que es hora de levantarse para hacer algo “útil”como buscar un sitio para cenar, o llegar a la siguiente visita antes de que os cierren, no tengáis prisa, pensadlo otra vez y concedéos unos minutos más de contemplación, al fin y al cabo, estáis en la ciudad que nunca duerme y quizás nunca volváis a tener el sueño americano al alcance de vuestras manos!
Información de interés
Lower East Side Tenement Museum: http://www.tenement.org/
Ellis Island Inmigration Museum: http://www.nps.gov/elis/index.htm 

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