10 días en Manhattan. Cuarto día: la 5ª Avenida

De dioses y religiones
Muy buenos días viajeros, nos encontramos ya en nuestro cuarto día de visita en la gran Manhattan y para hoy tenemos reservada una de las rutas más esperadas de todas las vacaciones, la que tiene como eje principal del recorrido una de las calles más populares del mundo: la ecléctica 5th avenue.
Empire State
El Empire State desde el inicio de la 5ª Av.

Cuarto día: 5ª Avenida, St. Patrick’s Cathedral, Metropolitan Museum of New York, Rockefeller Center.

La 5ª, es una de las avenidas que atraviesa la isla de norte a sur, concretamente desde Washington Square Park en Greenwich Village, hasta el cruce con la 143 en Harlem, mostrándonos en su largo recorrido diferentes caras que reflejan las variopintas realidades de los habitantes de esta ciudad única en el mundo.
En su primer tramo, el que va desde Washington Square hasta el Flatiron Building, nos encontramos con una calle de carácter residencial y universitario, repleta de estudiantes que se afanan por llegar a sus clases en la New York University, o en cualquiera de las academias privadas situadas en los alrededores. A partir del Flatiron y hasta la Catedral de Saint Patrick, las aceras se ven invadidas por turistas, tiendas de souvenirs y franquicias de grandes cadenas de tiendas de moda. A partir de aquí y hasta Central Park es donde se concentran la mayoría de las boutiques de los grandes diseñadores, mientras que en el tramo que corre paralelo al parque, la 5ª se convierte en una de las calles residenciales más caras y exclusivas del mundo, en la que además se sitúan algunos de los museos más famosos de la ciudad.
En nuestra ruta de hoy, nosotros nos centraremos en la parte que va desde St. Patrick al Metropolitan Museum, y dejaremos las visitas al Flatiron o al Empire State, para otra de las jornadas del viaje. Por otra parte, dejaremos las primeras horas de la mañana para recorrer la calle con tranquilidad, mirar tiendas o hacer compras. Como os decía, a partir de St. Patricks es donde se encuentran las tiendas de ropa más caras, pero eso no quiere decir que no podamos encontrar otras asequibles en las que poder echar un vistazo. Además. aunque uno no tenga la intención de irse de compras, el ambiente de esta vibrante avenida os atrapará, haciendo que el paseo merezca la pena con creces.
La edad de la Inocencia
La edad de la Inocencia, de Edith Wharton
Es curioso pensar que en un principio se trataba de una calle residencial más bien estrecha, y que no comenzó a alojar locales para comercios hasta principios del siglo XX. Para empaparos bien de cómo era la vida en la 5ª avenida en esta época apasionante os recomiendo la novela La edad de la inocencia, de Edith Warton, ganadora del Pulitzer en 1920. Otro dato acerca de la 5ª avenida es que tiene la función de línea divisoria de las calles perpendiculares que la cruzan, es decir, cualquier número de la calle 37 (por ejemplo) será este u oeste dependiendo del lado de la 5ª en la que se encuentre.
Y así paseando, nos plantamos delante de Saint Patrick’s, cuya escalinata de entrada, además de un merecido descanso, nos aportará una plataforma ideal para observar el fluir de la avenida. Construida a finales del siglo XIX, fue dedicada al santo patrón de los irlandeses, una de las comunidades que más inmigrantes aportó durante los años de la génesis de la ciudad moderna. Hasta la década de los años 30, con el auge de la construcción de rascacielos, sus agujas de más de 100 metros de altura, despuntaban sobre la ciudad, y eran visibles desde el mar. Hoy, aunque ya ha sido ampliamente superada en altura por una gran cantidad de edificios (entre ellos el Rockefeller Center, situado justo enfrente), todavía es posible sobrecogerse con los 33 metros de altura de su espectacular nave central.
Abandonamos la paz de la Catedral, y nos adentramos de nuevo en la jungla urbana, pero por poco tiempo, ya que nos dirigimos a otro templo lleno de espiritualidad, esta vez no relacionada con la religión, sino con el arte. Nos disponemos a pasar la tarde en el Metropolitan Museum de Nueva York, uno de los museos más importantes y más espectaculares del mundo.

 

Metropolitan Museum of Arts
Una de las salas de escultura del MET

Para llegar hasta él, tenemos que subir alrededor de 30 calles, algo que nos llevaría poco más de media hora andando, por lo que podéis elegir entre ir dando un paseo por el borde de Central Park, o tomar el transporte urbano. Como siempre, os recomiendo que economicéis fuerzas y os reservéis para el museo, y para lo que queda de día, que después en las últimas horas, un paseíto de media hora de más, se nota mucho!

Con alrededor de 2 millones de obras que van desde la antigüedad hasta el presente, el Metropolitan Museum of Art es el museo más grande del hemisferio occidental. Algunas de las áreas de su colección son tan grandes y profundas que podrían constituir un museo por sí mismas, así que de nuevo, la planificación a la hora de preparar la visita es fundamental. Si intentáis abarcar todo el museo, lo más probable es que salgáis saturados y con la sensación de no haber apreciado la dimensión de lo que habéis visto.
El museo nace en 1866, gracias a la iniciativa de un grupo de neoyorquinos prominentes y sus fortunas, encabezados por el poeta y editor de periódicos William Cullent Bryant. Desde entonces, sus colecciones no han cesado de crecer, abarcando todo tipo de manifestaciones artísticas de los 5 continentes, y adquiriendo un carácter enciclopédico en la línea de otros grandes museos como el Louvre en París.
El Jilguero Donna Tartt
El Jilguero, 1654. La obra de Fabritius que inspira la novela de Donna Tartt

Además de sus impresionantes colecciones, el museo es conocido por su intensa actividad cultural: conferencias, conciertos, proyecciones, talleres, apabullantes exposiciones temporales y todo tipo de actividades divulgativas, completan uno de los programas culturales más activos de la ciudad. Su completa tienda repleta de todo tipos de regalos, su librería, con publicaciones que cubren toda la historia del arte mundial, y su cafetería, con unas espectaculares vistas sobre Central Park, terminarán de convenceros de que este es un lugar al que dedicarle una de las tardes de nuestro viaje al completo.

Sería imposible intentar enumerar siquiera una parte de los artistas que se encuentran representados en colección. Grecia, Roma, Arte Medieval, Arte japonés, Arte Egipcio (templo incluido), y una de las colecciones de pintura, escultura y artes decorativas europeas más impresionantes del mundo, son sólo algunas de las maravillas que podréis encontrar en el interior de este inmenso baúl continente del arte y la cultura universal.
Por último, os recomendaré una novela relacionada con el museo que os encantará, El Jilguero, de Donna Tartt, Premio Pulitzer 2014 y una excelente respuesta para todos aquellos que alguna vez se han preguntado para qué sirve el arte. Eso sí, para conocerla, tendréis que esperar al final de sus más de mil páginas ;).
Para finalizar el día, nada mejor que subirnos a una de las azoteas más famosas de toda la ciudad, The Top of the Rock, el último piso del edificio más alto del Rockefeller Center, un complejo de 19 edificios con jardines, esculturas, pasarelas y la archiconocida plaza en la que se coloca el inmenso árbol de Navidad que se convierte en una de las mayores atracciones durante esa época del año. Merece la pena subir ahora y no antes de ir al museo, especialmente por ver anochecer desde allí, contemplando la belleza y energía de esta inigualable ciudad.

Información de utilidad
Saint Patrick’s Cathedral: http://saintpatrickscathedral.org/
Metropolitan Museum of Arts: http://www.metmuseum.org/
Top of the Rock: http://www.topoftherocknyc.com/

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